viernes, 1 de mayo de 2020
miércoles, 29 de abril de 2020
Símbolos Patrios y Conservadurismo en el video arte Boliviano Actual
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EXPOSICIÓN: SÍMBOLOS PATRIOS Y CONSERVADURISMO POLÍTICO EN EL VIDEO ARTE BOLIVIANO ACTUAL
ARTISTAS VARIOS
BOLIVIA
Actualmente la discusión sobre el conservadurismo desata mucha paranoia, nadie quiere decirse conservador, porque evidentemente contradice las normas de velocidad, efectividad y progreso, dogmas infranqueables del mundo contemporáneo.
En Bolivia el conservadurismo se ha visto siempre relacionado con una derecha que ha fomentado los sistemas educativos tradicionales, el patriotismo, los valores religiosos y la familia como la base de la estructura social.
Esta muestra exhibe 7 obras que a través del video proyectan la compleja idiosincrasia boliviana, cuyo conservadurismo carga con una relación sumamente hermética sobre el concepto de nación, de territorio, de ciudadano y de patria.
ALEJANDRA ALARCÓN
ALEJANDRA DELGADO
RAQUEL SCHWARTZ
SANTIAGO CONTRERAS
jueves, 23 de abril de 2020
Entrevista Revista Cultural La Ramona, del periódico Opinión
“Pintar y dibujar es una forma de pensar, y pensar es la posibilidad de construir una realidad diferente”
Una entrevista a la artista visual cochabambina Alejandra Alarcón, que en febrero ganó la beca de la Fundación Pollock-Krasner.
| Ida Peñaranda15 de marzo de 2020 (00:00 h.)
“Volver a los fluidos es también político, porque los fluidos no nos pertenecen”, afirmaba Alejandra Alarcón, en una primera entrevista cuando exponía “Los libros de la sangre y de la leche”. Esta muestra abordaba los desafíos de la maternidad y la sexualidad de la mujeres que luchan por recuperar su cuerpos, su sangre, su leche y su autodeterminación en un sistema que la ha encasillado. La obra fue expuesta el 2019 en el Centro Simón I Patiño y a finales del mismo año con “Los libros de la leche” ganó la convocatoria de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia correspondiente a la cuarta versión del programa editorial “Letras e Imágenes de Nuevo Tiempo”, en la que publicaron las obras ganadoras en formato impreso.
Este año, Alejandra ha sido ganadora de la beca de la Fundación Pollock-Krasner de Nueva York. La Ramona pudo conversar con esta destacada y desafiante artista visual cochabambina.
“Los libros de la leche” tiene más o menos 47 obras visuales en las que trabajé sobre tres momentos de la maternidad: Leche-unión o el estado de disolución materno acuática; Alicia y su abismo o la búsqueda de una nueva identidad femenina, a partir de la separación madre-hijo; y la tercera: Dos Reinas, que describe el nacimiento de las dos mujeres que conviven en la misma vidaEste febrero recibí la beca de la Fundación Pollock-Krasner de Nueva York, con ella podré continuar el trabajo que estaba realizando en la trilogía de “Los libros de la sangre, la leche y las lágrimas”. Ellos te dan apoyo financiero para que desarrolles tu trabajo por un año.
Ahora estoy trabajando en eso, avanzando en el “Libro de las lágrimas” y continuando el de la Sangre.
La trilogía de tu obra son “Los libros de la sangre, de la leche y de las lágrimas”. Ya sabemos más o menos de qué van los primeros dos. ¿De qué trata el tercero?
En el libro de las lágrimas, que es la tercera parte de la trilogía, me interesa trabajar la identidad en relación al otro, a la pareja, a los extraños equilibrios a los que nos sometemos para poder ser dos.
Otro tema que estoy trabajando en la serie, es sobre la ilusión y el dolor, cómo en el amor no vemos y solo proyectamos lo que queremos ver. La separación como un despertar para poder ver de verdad. O también el amor como ficción que ante la muerte nos permite seguir vivos.
Estoy trabajando sobre todas las situaciones en las que estamos suspendidos en un beso siendo una entidad, sin poder vernos la cara, sin poder incorporar al otro. El amor como ilusión y ficción (de oro). El amor como un “tú serás” (lo que yo quiero o lo que yo espero), con el no “final feliz” de la realidad.
En esta tercera parte de la Trilogía, el fluido lágrimas y su relación con la identidad no es estrictamente femenino como en la de la Sangre, que hablaba de la virginidad, del aborto, de la menstruación, de perder un bebé. O en el de la leche, que era la materna femenina. En esta quise no asociar las lágrimas a lo femenino.
¿Cómo es tu proceso creativo? Me da la impresión de que es muy íntimo, eres tú cuestionándote y contándonos distintas etapas de ser mujer de una manera cruda. Imagino que no es muy sencillo y requiere tiempo.
En mi proceso creativo están siempre primero las imágenes. Son como antojos, o una necesidad de que exista. A veces la encuentro, viendo otras imágenes, en la red, en películas, en la realidad. Recién sé qué es la que estaba buscando cuando la encuentro. Al principio tengo que confiar en que es por ahí, es muy intuitivo, y hay que confiar porque en esta parte no tiene explicación. Luego está el proceso de materializarla, si es un dibujo, acuarela, video, objeto. Cuando se materializa se ajusta o negocia con el material, a veces haces el dibujo como lo imaginas, y ocurren accidentes, (con las manchas) o no puedes resolver algo, o en la composición, todo esto es parte, porque nuevamente encuentras nuevas cosas en el proceso, cuando la imagen está realizada, recién viene la parte más racional o conceptual, veo con otros ojos que está ahí, cuales son las relaciones, entre los elementos, sensaciones, ideas y recién empiezo a verbalizar y conceptualizar, como trabajo varios dibujos al mismo tiempo y van teniendo su desarrollo, hay una línea de pensamiento. En esta parte conceptual la búsqueda tiene un diálogo con lo que voy leyendo, de teoría sociológica, filosófica, psicológica o literatura, entonces cada nueva búsqueda es más delimitada.
En algunas series me pasa que van surgiendo figuras arquetípicas. En estas me ayuda mucho trabajar con mitos, para decodificarlos, cambiarlos y hacer una nueva relectura.
En todo este hay un proceso hay una búsqueda introspectiva (no necesariamente anecdótica). Son preguntas que me hago y/u observo en las otras personas. Por ejemplo, la relación hija madre que trabaje con Blancanieves y la Madrastra. O el inicio de la sexualidad, con Caperucita. El Olor del clan para entender mi pertenencia a un clan o familia, para ahondar en los autoexilios, en la sanidad o enfermedad de pertenecer. En el Libro de la leche explore la maternidad, y el nacimiento de una nueva identidad. En el libro de la sangre, la fertilidad, que ahora es útero y decide.
Cada serie ha ido respondiendo a momento de la vida donde al crear las imágenes podía ir respondiéndome, o explorando la complejidad, de lo humano, cómo no hay totalidades, cómo pueden coexistir en una misma situación sentimientos opuestos, y así es.
Estamos viviendo una rearticulación del movimiento feminista en toda Latinoamérica. ¿Cómo influye en tu creación?
Sí, influye de manera determinante. Creo que es el momento de cuestionarse todo el tiempo desde donde hacemos nuestros postulados políticos, ideológicos, ontológicos.
Esta resignificación que hago con los mitos y arquetipos es un intento de construir una nueva memoria histórica sobre símbolos que han sido construidos desde la cultura occidental patriarcal. Creo que es el momento de hacer todo este trabajo, en el arte, en el discurso y en la vida cotidiana.
Por otro lado, pienso que el feminismo ha puesto en discusión temas que ponen en evidencia un sistema de poder que oprime a todos los géneros. Siento que debe ser entendido como poder y no como algo entre lo femenino y lo masculino.
Las mujeres también pueden estar en función a este poder. Pienso que pedir la igualdad no es el camino, porque es un sistema que oprime a ambos, es necesario destruir este sistema.
No estoy de acuerdo con el feminismo que propone no vincular a los hombres en este proceso de cambiar el sistema, no concuerdo con excluirlos. Pero, bueno, esa es una discusión dentro el mismo feminismo. Pero no debemos perder de vista que la lucha es contra un sistema de poder y una cultura, que nos necesita a todxs involucrados.
Ahora, lo desafiante es que los sistemas de poder tienen una forma de instrumentalizar los discursos que los cuestionan y hacerlos propios, vaciarlos de sentido, de volverlos un lugar políticamente correcto, de hacerlos una moda y una marca. Solo espero que los movimientos feministas no pierdan su fuerza crítica, y cuestionadora, para así poder articular un discurso de cambio real.
- ¿Cómo ha sido la postulación y qué tipo beca has ganado este año?
Me acaban de dar la beca de la Fundación Pollock-Krasner. Para postular tienes que haber trabajado en el arte profesionalmente durante un periodo de tiempo significativo, un mérito artístico reconocible y una necesidad financiera. Se puede postular a través de su página web. Pueden postular artistas de todos los países.
La fundación fue creada con legado que dejó la pintora Lee Krasner, viuda del pintor norteamericano Jackson Pollock y una de las pioneras del impresionismo abstracto. Cada año concede alrededor de 86 becas, para artistas de todo el mundo.
Esta beca me permitirá continuar con mi trabajo de investigación, creación y experimentación durante un año.
- ¿Qué sugerencias tienes para las nuevas generaciones de acuarelistas en Bolivia?
Que pinten mucho. Pintar y dibujar es una forma de pensar, y pensar es la posibilidad de construir una realidad diferente.
Comunicadora – idaguita@gmail.com
Más información de Alejandra Alarcón:
http://caperucitalamasroja.blogspot.com/
http://www.alejandra-alarcon.com/
domingo, 23 de febrero de 2020
viernes, 3 de enero de 2020
Presentación del Libro de la leche en el Museo Fernando Montes
"La Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB) presentó las publicaciones correspondientes a la 4ta versión del programa editorial “Letras e Imágenes de Nuevo Tiempo” convocada bajo el principio curatorial denominado “Los Orígenes de la noche”
El acto se llevó a cabo el viernes 20 de diciembre a las 19.00 en el Museo Fernando Montes (Calle Fernando Guachalla N. 476) dependiente de la Fundación.
Siete obras en formato impreso fueron las seleccionadas: Aquí y Ahora, Conversando con artistas cruceños, realizado por el escritor y periodista José Andrés Sánchez Exeni; La noche con Marraqueta Blindada por Pablo Alfonso Aramayo Mérida. En Imágenes están: El Libro de la Leche de Alejandra Alarcón, Fue mi Mejor Invención de María Riveros; Errografías de Anuar Elías Pérez; Serendipia de Salvador Joaquín Molina y Libro para dejar de Mirarde Carlos Mujia Ovando."
texto completo aquí
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Libro
VI BIENAL DE ARTE CONTEMPORÀNEO CONTEXTOS
La sexta versión de la Bienal de Arte Contemporáneo Contextos se inaugura este martes 17 de diciembre a las 19:00 en la Sala de Exposiciones del Centro Simón I. Patiño (av. Potosí nº 1450) La muestra continuará abierta hasta el 9 de febrero de 2020 y reúne el trabajo de 26 artistas de todo el país, que trabajan desde distintos medios de expresión que incluyen la instalación, el video, la pintura y el objeto, entre otros.
Esta bienal, cuya denominación completa es “Contextos UTOPÍA/DISTOPÍA”, ha sido curada por los artistas y gestores Ramiro Garavito y Douglas Rodrigo Rada, y está conformada por obras que aluden al contexto boliviano.
Artículo publicado en La Ramona de Opinión
Imaginando la utopía
Sobre la muestra UTOPÍA/distopía, parte de la sexta Bienal de Arte Contemporáneo Boliviano “Contextos”, que se encuentra en exposición hasta el 9 de febrero en el Centro Patiño de Cochabamba.
Autor/a:
Te piden que imagines una sociedad mejor para todos. El lugar perfecto donde todo funcione bien y reine el bien común.
Imaginas un presidente enternado apoyado sobre su lujoso escritorio, coronado por un chulo andino y el cuerpo amenazante inclinado hacia adelante. Encima del escritorio, has puesto elegantemente una botella de dorado whisky Jack Daniels, un vaso con el destilado, una raya de cocaína, un atrevido almanaque de bolsillo de esos que dan en las imprentas o los talleres mecánicos con una mujer desnuda y la constitución que descansa soberbia cerca de las manos del presidente.
Imaginas una colonia de heridas en tu propia piel formando sus propias calles y avenidas. El lugar imposible es tu cuerpo. Te autopropagas una infección que hace pequeñas escaras que tienen su propia lógica de expansión y organización. Son finalmente la conquista de un territorio ideal marcado por la memoria de la enfermedad y de la creación.
Te imaginas un cielo de verdes nubes hechas de bolsas plásticas de las que venden con coca para el acullico. Las bolsas llenas de aire flotan en el techo de una sala blanca y van cayendo al vaciarse con los días, entonces tienes un piso de bolsas medio desinfladas. Un paisaje ideal, minimalista pero cargado con más de un significado.
Imaginas que eres de las montañas que, aquí y allá, rompen en el altiplano, un adobe es tu tierra y le pones un pedazo de alfombra de pasto sintético “sin raíces” encima.
Imaginas que finalmente has ocupado ese territorio perfecto y deseado y clavas, como los hombres que pisaron la luna o los escaladores que llegan a la cima del Everest, una bandera de Bolivia en el fondo del mar y la música y la fiesta acompañan la conquista, al salir te espera el cielo, el mar y la playa de otro dueño.
Imaginas que la bandera de tu país es la tricolor boliviana y que en la franja que representa el oro y las riquezas de tu tierra no tiene el escudo bordado si no la frase: estamos solos. Y por un momento te congelas y sientes que tú y el resto de sus habitantes están de veras solos.
Imaginas que el Palacio de Gobierno de Bolivia es una jaula de metal de no más de un metro de ancho por 60 de alto. La jaula está hecha de alambre y es como las jaulas donde embuten y venden hacinadas a las aves de corral en el mercado. El frontis tiene las 14 ventanitas y su gran portón hechos del mismo alambre y le pones de título de “Prisionero del Palacio” y eres el afilado artista contemporáneo Alfredo Román.
Te piden que imagines “aquel sistema social idealmente perfecto y deseado, planteado a comienzos del siglo XVI por Tomas Moro, para ser realizado y al que llamó ‘Utopía’, porque aludía al hecho de que no había un lugar (aún) en la tierra para tal sistema.” Te piden imaginar un lugar que no existe y es más en su convocatoria te piden que adelantes ideas en respuesta a tan inaplazables preguntas como: “¿Qué significado tiene la utopía hoy en día, cuando la condición humana posmoderna que habita nuestro tiempo contemporáneo ha inventado el término “distopía” como el lugar que habitamos o habitaremos fatalmente? ¿Puede haber algo como la post-utopía que busca simplemente extender las posibilidades de lo real? ¿Es aún una utopía? ¿O es la realización cínica de la distopía?”
Los que te lo piden han montado una exposición con ideas de lugares ideados y la han llamado “UTOPÍA/distopía”, los que convocan a imaginar y pensar en esos mundos ideales son los curadores de la sexta Bienal de Arte Contemporáneo Boliviano “Contextos”, Douglas Rodrigo Rada y Ramiro Garavito, y te lo piden si eres un artista boliviano como los autores de las obras más arriba descritas cuyos autores son, en orden de aparición: Christian Alarcón, María Edith Pereira, River Claure, Jaime Achocalla Quisbert, Alejandra Alarcón, Roberto Unterladstaetter y Alfredo Román, y que junto a otros 24 artistas participan de la Bienal organizada por el Centro pedagógico y cultural Simón I. Patiño donde se exponen sus obras hasta el 9 de febrero de este año.
En la exposición hay esos lugares imaginados, pero hay más. Hay deseos: deseos de conseguir un trabajo como Curadora de arte (Serena Vargas), de conquistar el mar, de que los feminicidios sean menos y sean atendidos por la justicia (Ivette Mercado y Steve Camargo), deseos de que lo que deseamos sea o no la razón, sea o no la democracia, sea o no el progreso (Roberto Valcarcel).
Hay también territorios hechos de pedazos de hilos y lanas de colores (Beatriz Oggero), de fotografías de mujeres de razas de todo el mundo cortadas de un libro para imaginar a “La mujer perfecta” (Erika Ewel), de grandes brochazos de pintura y palabras que describen un lugar como “Cleveland” (Keiko Gonzáles).
Hay mucho más, hay música, códigos QR (Alejandra Dorado y Wara Urquiola), hay textiles, hay corazones de porcelana, hay lentejuelas bordadas, color y fiesta; hay pensamiento y hay arte. La misma exposición se construye como un lugar de utopías y distopías, en un lugar posible dónde todos tienen las mismas posibilidades de imaginar, crear, de pertenecer y, de susurrarnos a los espectadores, en señales secretas, lo que en la serie El cuento de la criada le dejó escrito en latín una criada muerta a la recién llegada: Nolite Te bastardes Carborundorum (no dejes que los bastardos te pulvericen).
Porque si algo sabe la creadora de la serie, la escritora Margaret Artwood, al igual que los curadores de la bienal es que cuando la utopía ha pretendido hacerse realidad en nuestro mundo termina convirtiéndose en una aberración, “en un experimento funesto”, en una distopía pues. Un personaje de la misma serie sobre el mundo distópico de Gilead dice: “un mundo mejor nunca significa mejor para todo el mundo, siempre significa que será peor para alguien”.
Probablemente ese lugar perfecto que imaginó ese presidente coronado con un chulo en la primera sala de la exposición, o el que nos dejó solos, o la que nos pensó como heridas, o el que está prisionero en su palacio, o el que ve su barrio como un tejido de letreros y avisos, de necesidades al final, no se preguntaron lo que muchos de estos artistas intuyeron cuando les pidieron que imaginen al pensar en la utopía o distopía y que ahora nos lanzan como raudos dardos para ser agarrados en fracción de segundos antes de que la pregunta que llevan cargada, un lugar idealmente perfecto ¿para quién?, se haga polvo en el aire.
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