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lunes, 3 de agosto de 2026

Un encuentro con Cómo hacerse cuerpo. Artículo de Jorge Luna Ortuño para La Patria




UN ENCUENTRO CON COMO HACERSE CUERPO DE ALEJANDRA ALARCON  
Por Jorge Luna Ortuño 



En ‘Cómo hacerse cuerpo’, las acuarelas de Alejandra Alarcón emergen como un diálogo entre lo humano y lo natural, sin jerarquías




La exposición Cómo hacerse cuerpo (2026) de la artista y socióloga cochabambina Alejandra Alarcón, fue inaugurada esta semana en Nube Galería (Santa Cruz de la Sierra), con unas acuarelas que arrastran muchas cosas, huesos, sillas, letras, libros, letras, caderas, huevos… A la vez, nos informa de la transición de la artista: de la deconstrucción de los relatos infantiles —tan presente en series anteriores— hacia una investigación sobre la constitución misma de la vida, donde cuerpo, naturaleza y lenguaje son puestos en un mismo plano de consistencia.


Alejandra vive y se desenvuelve en México hace ya veinte y cinco años, de modo que exponer en Bolivia fue una oportunidad más de reencontrarse con el país, algo que trata de hacer por lo menos una vez al año. En la noche inaugural logré capturar algunas declaraciones suyas. Se mostró agradecida con Kiosko y Nube Galería, pues recordó que fue esta galería de las primeras en apoyar su trabajo, donde expuso por primera vez el año 2008. Sobre la muestra comentó que se trata de ideas que ha estado trabajando en este último tiempo.

“He tenido una época en la que trabajaba a partir de los mitos y de los cuentos, y esta muestra es como un nuevo giro en el cual no trabajo ya sobre los mitos, sino sobre el cuerpo mismo, sobre la vida, la muerte, la horizontalidad con la naturaleza…”. (Alarcón, 2026).

El título de la muestra me hizo resonancia con uno de los apartados del libro más ambicioso de Gilles Deleuze y Félix Guattari, Mil Mesetas (1980), titulado “Cómo hacerse un cuerpo sin órganos”. Le pregunté si había tenido alguna influencia de este texto, lo cual pareció entre sorprenderle y alegrarle. Asintió soltando una risa y así se sumó a la conversación un aire de complicidad. Luego comentó también que la habían influido ciertas lecturas del psicoanálisis: “porque cómo hacerse cuerpo está atravesado por el lenguaje: cuando no dices las cosas en palabras, las dice tu cuerpo. También me sirvió el devenir de Deleuze, porque te haces cuerpo en relación a los otros, al vínculo”.




“Pintar con acuarela es agua, es fluido, es orgánica” • Cedida a La Patria
Fue una conversación al vuelo, porque la artista ya estaba de retorno a su país de residencia esa misma noche, de modo que se iba de la galería directo al Aeropuerto Viru Viru. Había estado una semana en Santa Cruz, trabajando en el montaje de la muestra, impecable, por cierto, y lleno de capas. La curaduría correspondió a Douglas Rodrigo Rada, otro artista de la misma generación de Alarcón. Logró una curaduría que tiene la virtud de ser invisible, como ya lo hizo notar elogiosamente Pedro Querejazu hace once años (“Es así como, en mi opinión, debe hacerse la curaduría: mostrar la obra de los artistas”). Fue con motivo de una reseña que le dedicó a otra exposición de Alejandra Alarcón, titulada idénticamente Cómo hacerse cuerpo, y curada también por el mismo Rada.


Pero aquella exposición del año 2015, también de acuarelas, era muy distinta, correspondía a otra búsqueda de la artista, cuando todavía estaba enfocada en trabajar el cuento de Caperucita en calidad de mito. La paleta de colores era similar, pero luego todo lo demás evolucionó hacia otro lugar. En Cómo hacerse cuerpo (2026), la artista se explaya en diferentes lenguajes, técnicas y formatos de su dominio: animación, video, acuarela en papel, además de incluir algunos libros de artista que aparecen posados en pedestales blancos. Pero esencialmente, la búsqueda es otra, de ello hablaremos un poco acá.

Tema raíz

Continuamos la conversación con Alejandra de manera virtual. Compartiré aquí algunos retazos.

Nos guiamos con una pregunta inicial que suele venir al acercarse a una muestra: ¿de qué nos habla la artista?, ¿qué tiene para decirnos? Recorriendo la sala veo que ha montado realmente un rizoma, es decir, como en la botánica, es algo que crece a los lados, horizontalmente, sin un centro dominante ni jerarquías. En las obras aparecen diversos nodos de atención, las raíces al aire, o brotando en el cuerpo de la mujer, pero también el corazón como algo que no aparece encerrado, o el cuerpo de la mujer mirando hacia el suelo como si buscara algo.

Apreciamos en estas acuarelas trazos sobre el vacío, el aire, ninguna obra muestra una línea del horizonte. La artista decide trabajar sobre fondos blancos. Luego, vemos figuras surgiendo en el plano que podrían reconocerse y describirse, como el cocodrilo, la mujer, el ave, el esqueleto, etc., pero no habrá que verlas literalmente como tales, puesto que no hay un interés representacional en la obra. Alejandra toma prestado el concepto de lo figural, planteado por el mismo Deleuze en sus estudios sobre Francis Bacon, para desglosar un poco lo que tenía en mente.





“lo que Deleuze dice es que lo figurativo se vuelve figural cuando deja de representar. ¿Y qué es lo figural? Por ejemplo, en la acuarela, las manchas que uso, rebasan el límite, siempre van más allá. Lo figural es cuando la pintura está diciendo algo por sí misma. No solo entra lo representativo de la figura. Eso estaría en el medio entre lo abstracto y lo figurativo”. (Alarcón, 2026).

Desde fines del siglo XX, Alejandra tuvo en Cochabamba una formación bastante tradicional, en la Escuela Técnica de Artes Plásticas Raul G. Prada, aunque ella en sí era ya desde adolescente un alma rebelde y anti jerárquica. Con el tiempo, habiendo ido a México a seguir su formación, tomó la técnica de la acuarela que le enseñaron para convertirla en medio para otra cosa. Había sido formada pintando paisajes, como Vinto o Quillacollo, pero luego entendió que la técnica debe abordarse también como un elemento conceptual.

“En la pintura contemporánea, a diferencia de la tradicional, el medio tiene una carga conceptual. El medio se vuelve parte del mensaje. Pintar con acuarela es agua, es fluido, es orgánica, es sobre papel. Tiene una carga conceptual. Ese fue mi proyecto para que me apoyen acá en México, les dije: voy a pintar los fluidos, las lágrimas, la leche y la sangre, con acuarela, no con óleo, no con acrílico, porque no funciona. Porque conceptualmente, la acuarela es como la sangre, las lágrimas y la leche. Eso es contemporáneo. En la pintura tradicional daría lo mismo: harías una representación de la sangre con óleo. En lo contemporáneo, que se chorree es algo, significa. El tiempo, el que no puedas volver a corregir, significa algo, el medio te está diciendo algo. En lo clásico no vamos a leer eso”. (Alarcón, 2026).

Así pues, ingresar a la sala de Como hacerse cuerpo es similar a entrar en un reino sumergido, lleno de agua, y en él palpitan los seres de este mundo denso, formas que emergen de algún líquido, otras que brotan del cuerpo humano, contradiciendo a la naturaleza, y dando vida a un desfile de imágenes que parecieran contar una historia cargada de simbolismos, fantasía, dolor y a la vez liberación.

¿Dónde están las raíces de una persona cuando ha migrado de su país hace veinte y cinco años? Suelen hablar las personas, cuando alguien se quedó mucho tiempo en otro lugar lejos de su tierra natal, “ya ha debido echar raíces allá”. Pero no basta con casarse y tener hijos para tener raíces. Esta cuestión es uno de los nodos de atención de la exposición, porque nos dice con su pintura que las raíces también pueden brotar más allá de un territorio fijo. En una de las acuarelas, Alejandra quería haber acompañado con estas líneas:

Para quienes vivimos con una raíz que se enrosca en la nada que huele a tierra, esa nada, en realidad, a veces huele a media kantuta a tajibo a qwiña Retama.

Estar lejos es saber que, aunque no haya tierra, la raíz sigue siendo vena.





Mi patria son los afectos.
(Alarcón, 2026).

Todas las secuencias de pinturas nos están llevando a un ejercicio de dislocación de la percepción ordinaria. Habitualmente pensamos que las raíces sostienen a las plantas y los árboles, pero en esta muestra, las raíces son el devenir del afecto y la memoria mientras cargan con heridas.

Por esto no cabe creer aquí que las raíces remitan solamente a raíces, la artista está hablando de mucho más. Cuando dice “mi patria son los afectos”, parece responder a otra cuestión: ¿Cómo permanece una identidad cuando deja de estar sostenida por un territorio físico? Por eso, vemos series de raíces que ya no están fijadas al suelo, no dependen de la línea base, y territorio será entendido como atmósfera que se construye en cualquier parte, donde estén presentes los vínculos.

Las flores no son decoración, funcionan como órganos. El corazón ya no es órgano sino un núcleo energético. Los tallos sustituyen columnas vertebrales. Las raíces sustituyen vasos. Las ramas sustituyen sistemas nerviosos. La naturaleza ya no es paisaje, se convierte en fisiología. En conjunto toda una idea muy cercana a pensar que el ser humano no está separado de los procesos biológicos del mundo.

En Bolivia hemos visto representaciones del cuerpo desde tres grandes registros: el cuerpo identitario, el cuerpo político y el cuerpo de la violencia. Lo que Alejandra parece introducir es otra posibilidad. Ya no únicamente un cuerpo femenino, ni un cuerpo anatómico, sino más bien un cuerpo que comparte materia con las plantas, con el agua, con la sangre, la memoria y los ciclos naturales. Es un organismo expandido en el que lo humano deja de ser un dominio separado.

Jorge Luna Ortuño
Investigador gestor y curador

2 de agosto de 2026

Articulo publicado en el periodico La Patria
se puede leer  AQUI





lunes, 27 de julio de 2026

Cómo hacerse cuerpo | Alejandra Alarcón | NUBE Gallery Santa Cruz Bolivia

 








Cómo hacerse cuerpo


En la obra de Alejandra Alarcón, la acuarela desborda su tradición histórica para expandirse hacia un territorio donde la materialidad y el contenido se funden con la experiencia vital. Cómo hacerse cuerpo reúne acuarelas de pequeño, mediano y gran formato, libros de artista, animaciones, video, objetos intervenidos y un ensayo. Cada pieza se concibe como un gesto de transformación: un recordatorio de que hacerse cuerpo implica siempre un más allá relacional, un vínculo indisoluble con el otro, la naturaleza, el amor, la maternidad, y la muerte.


El hueso opera como el símbolo central de esta muestra. Seco, blanco y definido, permanece cuando el resto se transforma. Al igual que los corales, las cáscaras de huevo o los dientes de leche, el hueso aislado es una letra fuera de la palabra: no llega a significar por sí solo. Es en su relación con otros cuerpos y otros nombres donde produce un sentido nuevo. Así, el silencio entre los huesos no es vacío, sino la estructura que los sostiene.


La exposición transita por las tensiones del cuerpo en el amor —donde la fusión precede a la escisión— y en la maternidad, ese instante donde se habita un mismo cuerpo con dos corazones y la leche se transforma en la materia ósea del hijo. Asimismo, la muestra indaga en la muerte y en el destino de aquellos cuerpos que carecen de un lugar en el orden oficial. Frente a los huesos institucionales que relumbran en su genealogía, los cuerpos al margen brotan, migran y se mezclan con la naturaleza, sanando desde el origen.


A través del blanco del papel, la distancia entre figuras y los objetos dislocados, Alarcón descubre que el lenguaje mismo está hecho de huecos. Cómo hacerse cuerpo explora el cuerpo como un lenguaje vivo que se construye en el afecto, la pérdida y la metamorfosis. La transparencia del agua y la fragilidad del pigmento se vuelven, finalmente, metáforas de lo que permanece: una huella de lo que fuimos y de lo que podemos llegar a ser.


Rodrigo Rada Curador 





























sábado, 8 de octubre de 2022

¿Cómo hacerse cuerpo? Rumbo a las XII jornadas de la NELcf: ¿Sexualidades?











Los invitamos a la Actividad de biblioteca
Rumbo a las XII Jornadas de la NELcf: ¿Sexualidad(es)?
"¿Cómo hacerse cuerpo?" de la sección NEL- La Paz
5 de octubre
Hrs. 20:00
Vía Zoom



Alejandra Alarcón es una pintora boliviana radicada en México desde hace quince años.
Un tema recurrente en su obra ha sido lo femenino entendido como un proceso en constante construcción: el cuerpo como vestigio y los cambios como estados del ser.
Alejandra ha participado en más de 80 exposiciones colectivas en México, China, Italia, Francia, España, Inglaterra, Polonia, Canadá, Estados Unidos de Norteamérica, Brasil, Perú, Chile, Colombia, Argentina y Bolivia.
Luisa Aragón, psicoanalista miembro de la NELcf y de la AMP, conversará con Alejandra sobre su extensa obra, de cara a nuestrad próximas Jornadas en Guatemala "Sexualidades?".
Te lo vas a perder?

sábado, 30 de mayo de 2015

Cómo asumir que los tentáculos son nuestros Articulo de Mabel Franco


La palabra me sirve para moverme entre las niñas que Alejandra Alarcón ha dejado salir. Mutilar, coser, sangrar… los verbos deben conjugar con construir.



Mabel Franco, periodista

“Cómo hacerse cuerpo” titula la exposición de acuarelas de Alejandra Alarcón que espera al público en Artespacio CAF (Av. Arce esq. Clavijo, La Paz) hasta el 15 de junio. Una espera silenciosa, a oscuras, tan escondida está la galería para los ciudadanos que trajinan por ahí, la mayoría sin sospechar lo que esta vez los acecha. Porque bienaventurados los que ignoran esos ojos, piernas, tentáculos, fauces, cicatrices que hieren la palidez del papel.

Niño y niña, sobre todo niña, atraen la mirada de quien rodeado por seres en actitud de contradictoria placidez siente que algún misterio se empeñan en esconder/develar. Un misterio que comparten con lobos, pulpos y conejos que los acompañan o que son ellos mismos, a veces.  Sí. Algo saben y quizás ni Alejandra ha podido arrancarles el secreto.

La artista, cochabambina radicada en México, hace de la acuarela una herramienta poderosamente expresiva, como ya se vio con las caperucitas rojas rojas que no se borran de la memoria de quien las vio la década pasada. El color aguado en su caso no pinta sino que mancha el papel y de esa mancha emergen las figuras no del todo definidas, nunca. Es lo inquietante en esta muestra que recurre a obras de distintas series, de diversas épocas, y que en el conjunto crea un universo o que emerge o que se diluye, dualidad que crea profundo desasosiego.

"Una niña es el personaje principal de las obras. Es una metáfora en la que la pequeña representa a una persona cualquiera, un ser que se encuentra en un momento de su vida donde no tiene las cosas definidas, no sabe quién o cómo es, pero que también vive el proceso de encontrarse, hacerse o reconstruirse”, explica la artista.

Pienso en sus palabras. Miro a través de ellas las obras. Pero me pierdo en otros sentidos, algunos absolutamente en contra de esa dirección. ¿No entiendo? Me consuelo al saber que el espectador es quien proyecta su alma, su experiencia en el arte que no se cierra, que no se explica de una sola vez y para todos.

¿Qué absorbo yo, por si importase saberlo a alguien distinto de mí, de ese papel de algodón poblado de niños y de alusiones a cuentos supuestamente para ellos?

“Niña con pulpo en la mano”. Sus ojos azules absorben  mi mirada más que el pedazo de tentáculo que ella sostiene como un trofeo y que bien podría ser su mano.

Niña en capelo con pulpo”. El animal envuelve a la pequeña cuyo rostro no se ve, mientras ella teje medias para tentáculos, algunos truncos. Medias con heridas sangrantes.

“Pulpo verde con piernitas”. El diminutivo acentúa la fuerza de la escena: del animal emergen pares de extremidades infantiles con medias cubiertas de heriditas.

“Niña pulpo con un solo tentáculo”. Como una sirena, la mitad del cuerpo lleva tentáculos, sólo uno completo aunque recompuesto mediante costuras; el resto ha sido cercenado.

“Contigo. Niña dormida con títeres”. Los brazos en alto están enguantadas por dos conejos sonrientes; la pose del sueño es forzada, quizás placer, quizás dolor.

“True love”. Niña y niño, con las medias omnipresentes, acosan/cobijan a un conejito.

“Sirena”. Niña con la falda en alto, calzón con ancla impresa y un pez muerto a su lado.

No hay caso. La violencia, que es evidente, no puede ser sino destrucción.

Hay que mirar de nuevo.

Pensar en lo que dicen la mirada, la postura, la actitud de los personajes.

La violencia duele, pero no mata. No es muerte lo que pinta Alejandra. Claro, ahora lo voy viendo: “ser“ no es un acto de cuento de hadas; la niñez no es lugar apacible que el adulto imagina en su desmemoria; la niña sangra, pero esa sangre que por supuesto puede ser de muerte, que lamentablemente lo es muchas veces en lo cotidiano, también significa vida, ciclo menstrual, renacimiento.

“Cómo hacerse cuerpo”. El espejo múltiple, seriado, me devuelve ahora, en virtud de la palabra, una partecita del secreto: nos vamos haciendo y deshaciendo; a veces nos perdemos en la boca del lobo, pero podemos dominarlo, llevarlo a donde queremos. Ser Caperucita no es ser devorable. Es nuestra prerrogativa, después de todo.

La realidad nos cerca como un pulpo; la coyuntura nos hunde en el pesimismo. Por suerte está el arte que estéticamente restriega nuestras heridas para obligarnos a reparar en ellas. A pensarlas. Con pesimismo, ya; pero con ése que obliga a tomar decisiones propias, a sanarnos, a ser el titiritero, no al contrario. De eso se trata ser niña, sin importar la edad que se tenga.

¿Será así o ahora las niñas estarán muriéndose de risa detrás de sus tentáculos?







jueves, 28 de mayo de 2015

COMO HACERSE CUERPO Articulo escrito por Pedro Querejazu



 “CÓMO HACERSE CUERPO” DE ALEJANDRA ALARCÓN


Con ese título se presenta una exposición en el que fue inaugurada el lunes 18 de mayo y que estará abierta al público hasta el 15 de junio, en ArtEspacio CAF, en la Avenida Aniceto Arce No 2915, zona San Jorge, en La Paz, los horarios de oficina de esa entidad.
Alejandra Alarcón, "Zapatillas rojas, VII", 2006
  Alejandra Alarcón, “Zapatillas rojas, VII”, 2006
La exposición de Alejandra Alarcón está compuesta por 20 obras, todas acuarelas sobre papel, que han sido realizadas entre el 2006 y el 2013. Algunas forman parte de una serie y otras parecieran ser aisladas aunque mantienen una relación temática con la producción total de la artista. Las dimensiones de las obras van desde las pequeñas Zapatillas rojas, de 20 x 14,8 cm., hasta obras grandes de 77 x 55 cm., como Niña con pulpo en la mano. Las más antiguas son un grupo de siete obras de una serie titulada Zapatillas rojas, I-VII, realizadas el año 2006. Le siguen obras que son parte de la serie “El olor del Clan” realizada el año 2008, con obras como: Niña pulpo con un solo tentáculo, Pulpo verde con piernitas, Niña en capelo con pulpo, Niña con pulpo en la mano, y Niño con pulpo. Otras son: Caperucita la más roja, 2007; Contigo (Niña dormida con títeres), 2008; y, True Love (Dos niños con conejo), 2008; Contigo (Niña con títeres rojos), 2012; Sirena (Niña con calzón de ancla y pez), 2011; Cinderella ending (Caperucita volando con lobos), 2012; Vendrá el apocalipsis y tendrás tus ojos (Niña con laberinto de sangre), 2013; Caústico (Vestido y tijera), 2013;
Las obras de esta exposición llaman la atención por la sencillez y sobriedad en el desarrollo de los temas. Son acuarelas muy bien logradas, con lavados, chorreados, salpicados, todos muy delicados y suaves, con predominio del color rojo para las caperucitas y verde para los pulpos.
La pintura está sobre un dibujo con lápiz muy delicado, sutil, suave, de gran seguridad y finura en el trazo. Alarcón se muestra como una notabilísima dibujante y acuarelista.
Alejandra Alarcón, "Contigo" (Niña dormida con títeres), 2008
Alejandra Alarcón, “Contigo” (Niña dormida con títeres), 2008
La delicadeza del dibujo y de la acuarela remite tanto a la obra de la escritora y dibujante inglesa de cuentos infantiles Beatrix Potter (1866-1943), como a los dibujos informales o manga japoneses, algunos de cuyos autores representan voluptuosas mujercitas de ojos grandes e inocencia aparente.
Alejandra usa un innegable lenguaje de género femenino. La temática constante de su producción tiene que ver con la visión de género, donde uno de los roles analizados es el de la madre que cuenta historias con moraleja a sus niños. Ella ha escogido a varios personajes femeninos de los cuentos infantiles tradicionales. El personaje simbólico más frecuentemente tratado es el de la “Caperucita roja”, de Perrault y los hermanos Grimm, que según esos cuentos es una niña frágil, bondadosa, servicial, con sentido familiar. En el cuento es victima del acoso, persecución y seducción del lobo feroz, el género masculino representado como insaciable, ávido, rapaz y pertinaz.
Alejandra Alarcón, "Niña pulpo con un solo tentáculo", 2008.
Alejandra Alarcón, “Niña pulpo con un solo tentáculo”, 2008.
Tal como los cuentos infantiles tradicionales, que tienen varias posibles lecturas e interpretaciones en distintos grados de profundidad, así también son las obras de Alejandra que se pueden interpretar desde varios temas y puntos de vista. La obra de Alejandra Alarcón juega visual y literalmente con los temas y sus límites equívocos, ambiguos, la Caperucita roja en sus pinturas no es una niña, es una jovencita bella, sensual y seductora. Tiene un sutil pero evidente erotismo, desde lo formal de la ejecución hasta la ambigüedad y polivalencia de los significados. La jovencita que levanta sus faldas y muestra su calzón, la que corta con tijeras partes de su vestimenta, la que juega con títeres, la que pasea con feroces lobos, la mujercita que duerme y sueña con títeres.
Alejandra Alarcón, "Niño con pulpo", 2008
Alejandra Alarcón, “Niño con pulpo”, 2008
Como dije, la temática más frecuente es la de caperucita roja y el lobo feroz. Alejandra la ha desarrollado y presentado a lo largo de los años, notablemente una exposición en el Espacio Multifuncional de la Fundación Simón I. Patiño en La Paz. Alejandra trabaja con las ambigüedades y polivalencias semánticas de gestos y atavíos de la doncella, con su atuendo rojo, y el lobo. Ella es unas veces frágil niña, personaje delicado, y otras es seductora y sensual jovencita; mientras que el lobo una veces se multiplica en varios, es amigo, compañero de camino y, otras veces macho seductor, agresivo, feroz, violento.
Alejandra Alarcón, "Sirena" (Niña con calzón de ancla y pez), 2011
Alejandra Alarcón, “Sirena” (Niña con calzón de ancla y pez), 2011
Los personajes de los cuentos analizados y deconstruidos por la artista tienen siempre algo de fantásticos y de mágicos, pero no por eso dejan de ser verosímiles y posibles en la realidad. De hecho, el sentido de moraleja de varios de ellos debe estar basado en infinidad de historias tristes y hasta trágicas de la vida cotidiana. La deconstrucción y recodificación que hace Alejandra tiene también esos componentes de verosimilitud reconstruida y de moraleja verosímil en la actualidad.
Alejandra alarcó, n"Cinderella ending" (Caperucita volando con lobos), 2011,
Alejandra alarcó, n”Cinderella ending” (Caperucita volando con lobos), 2011,
Alejandra trabaja conceptualmente en torno a la transgresión de los límites implícitos en las historias tradicionales en las que se basa. Deambula ideológica y plásticamente sobre lo ambiguos y difusos que son los “límites”, que pueden convertirse en amplias zonas grises donde los símbolos y significados establecidos parecieran carecer de valor, contenido y sentido. Ha escogido los cuentos infantiles de tradición europea post-medieval para cuestionar la identidad dentro de la indefinición y la ambigüedad; plantea la cuestión de la identidad de la mujer y sus roles, como quien se mira en el espejo y se mira desde el espejo hacia afuera, hacia la imagen de quien se autocontempla, que se multiplica infinitamente. Allí surgen preguntas como: ¿Soy Yo?, ¿Esa es Yo?, ¿Cuál imagen es la real?, ¿Ambas o ninguna?, ¿Cúal es Yo?, ¿Cúal es Otro?, ¿Hay Yo?, ¿Hay Otro? ¿Es Caperucita doncella? ¿Es malo el lobo? ¿Está la identidad sustentada en raíces? ¿Es posible echar raíces en la indefinición, en la ambigüedad, en el “no lugar”?
Alejandra Alarcón, "Caústico" (Vestido y tijera), 2013.
Alejandra Alarcón, “Caústico” (Vestido y tijera), 2013.
Alejandra ha hecho con las posibles lecturas de la obra que aquí comento, algo semejante a lo que Quentin Tarantino hizo en sus películas Kill Bill, I y II (2003 y 2004); es decir, Alejandra se apropió de temas e imágenes de los cuentos infantiles y de otras fuentes, y los ha reelaborado desde la realidad del siglo XXI, con los que, además de desmontarlos y reconceptualizarlos, pareciera hacer parodia humorística y perversa de los mismos. Por ejemplo, alguno de los pulpos de las pinturas remite al terrible extraterrestre de Alien, el octavo pasajero, 1977, de Ridley Scott. Otras obras recuerdan inevitablemente a versiones recientes del cine de Hollywood basados en esas historias infantiles como Rapunzel, 2010, producida por Walt Disney Animation Studios, Red Riding Hood, 2011, de Catherine Hardwicke, sobre el cuento homónimo de los hermanos Grimm; Snow White and the Huntsman, 2012, de Rupert Sanders; Maleficent, 2014, de Robert Stromberg, basada también en las historias de Charles Perrault y los hermanos Grimm; o la teleserie que reúne todos los cuentos en una sola historia múltiple: Once upon a time; películas y serie de una Hollywood carente de ideas, que tienen marcado tono “gótico” y evidente perversión de los significados originales.
Alejandra oscila con su temática también en otros ámbitos ambiguos, entre la ensoñación y la vigilia, a la manera calderoniana; los sueños donde todo es posible y la realidad donde los aquellos pueden hacerse reales; también entre la alegría y el dolor, entre la sangre vital y la derramada con dolor y muerte, etc.
La sangre es un hilo conductor vinculado con el lenguaje de género, manejado también con múltiples significados, desde el rojo de la capa y la capucha, la sangre que sube desde la tierra a través de las zapatillas, tal como el mito clásico de Anteo, o la que baja desde los genitales, producto de la regla o de la violencia y que chorrea por las piernas derramándose en el suelo, o el laberinto de sangre en que se contempla la muchacha, cual Narciso (¿Narcisa?) contemporáneo.
Alejandra Alarcón es una de las artistas bolivianas más interesantes del momento actual. Se expresa artísticamente dentro de los lenguajes que hoy caracterizan el arte contemporáneo. Usa como medios de expresión aquellos lenguajes y técnicas tradicionales como la acuarela sobre papel, con formas y contenidos actuales (o los relativamente novedosos como la fotografía y el video, y en este medio es una de las más destacadas en la producción de video-arte, aspectos que no forman parte de esta muestra).
El tratamiento del cuerpo femenino por las artistas ya se hizo desde la última década del siglo XX, como Valia Carvalho (1969) en sus series e instalaciones: Carne silente, 1996, Miradas indiscretas, 1999, Bolivian Nobody, 2001; o Erika Ewel (1970) con sus series Autorretrato, I, II y III, 1999, Retratos de familia, 2007, Agua viva, 2007, por citar algunos ejemplos, entre las que también se puede mencionar la obra de Sol Mateo (1956), Bloody Mary, 1989, y años siguientes.
La exposición tiene un “Manifiesto” escrito por la propia Alejandra Alarcón, que se reproduce en el folleto que acompaña a la exposición, en el que explica los conceptos y las maneras de su arte y los motivos y objetivos que la guían. El eje del manifiesto es el tratamiento de la identidad y de las raíces que la sustentan.
Alejandra Alarcón, "Vendrá el apocalipsis y tendrás tus ojos" (Niña con laberinto de sangre), 2013

Alejandra Alarcón, “Vendrá el apocalipsis y tendrás tus ojos” (Niña con laberinto de sangre), 2013
La curaduría de la exposición, que ha estado a cargo de Douglas Rodrigo Rada, es estupenda, tanto por lo bien que presenta la obra de Alejandra Alarcón, como porque es casi imperceptible su gestión. Es así como, en mi opinión, debe hacerse la curaduría: mostrar la obra de los artistas. Rada forma parte de un grupo de artistas emergentes del siglo XXI, que hacen curaduría sobre la obra de los artistas de su propia generación. Preferiría ver a Rada como artista. La gestión cultural, dentro de la cual está la curaduría de arte, es muy demandante, tanto que se corre el riesgo de perder al artista a causa del desempeño del curador. Así les pasa a muchos artistas que se dedican a enseñar arte, acaban por ser profesores, algunos extraordinariamente buenos, y dejan de tener tiempo para ejercer su arte.



articulo completo aquí


jueves, 7 de mayo de 2015

COMO HACERSE CUERPO en la CAF La Paz Bolivia



Alejandra Alarcón Rodriguez
COMO HACERSE CUERPO
ARTESPACIO CAF


Inauguración: Lunes 18 de Mayo 2015 7:00 pm.
La muestra permanecerá abierta hasta el Lunes 15 de Junio 2015
Curaduria: Douglas Rodrigo Rada

ARTESPACIO CAF. Av Arce 2915. San Jorge, La Paz, Bolivia
























PRENSA



LA RAZON
EL DEBER
El Diario
Articulo de Pedro Querejazu
Articulo Mabel Franco