lunes, 23 de julio de 2012
lunes, 25 de junio de 2012
jueves, 7 de junio de 2012
RETROVISIÓN
Inauguración Jueves 14 de Junio a las 18:30 en el Palacio de la Moneda, Santiago Chile:
RETROVISIÓN, videos recientes sobre Arte, Política y Territorio,
charla del curador Rodolfo Andaur, y muestra de videos.
estará Miss Litoral.
Palacio de la Moneda
Santiago Chile
RETROVISIÓN, videos recientes sobre Arte, Política y Territorio
El ciclo de videos RETROVISIÓN reúne diferentes muestras de videos seleccionados durante el año 2011 por distintos curadores y espacios de exhibición independiente en regiones, elaborados a partir de instancias de colaboración y discusión sobre temas contingentes a nivel local y de importancia colectiva. Entre los temas abordados se encuentran las posibilidades de revisar artística y documentalmente la historia reciente en Chile desde las complejidades políticas del poder, la memoria, la educación, el territorio y los medios de comunicación. De esta manera, RETROVISIÓN busca observar y compartir los intereses que se han manifestado a nivel de curadurías audiovisuales durante el último año, a través de un ciclo de videos compuesto por Videografías de una Nación, proyecto ideado por Jocelyn Muñoz de Espacio G (Valparaíso), Transcripción_Local del curador Rodolfo Andaur (Iquique), y PUNTOCIEGO, la política en el Ojo curado por Agrupación KINOKI (Santiago).
TEXTOS CURATORIALES
Transcripción de lo local, 2012, Duración: 1 hora
El proyecto Transcripcion_Local busca situar la realidad que experimenta una escena de artes visuales, así como conectarla con acciones que pretenden difundir el arte contemporáneo de los países que mantienen una vinculación económica y cultural con la Región de Tarapacá. Este es el caso de Argentina, Brasil y Paraguay, y otros países que más allá de las fronteras geográficas han contribuido con singulares cambios demográficos en el territorio chileno, como es el caso de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.
Dentro de sus ejes de trabajo, Transcripcion_Local ha organizado clínicas y seminarios de arte contemporáneo en Pisagua y Alto Hospicio. Asimismo, en Iquique se han organizado exposiciones de artistas visuales que trabajan con el video y el cine experimental utilizando para su exhibición antiguas casas patronales pertenecientes al imperio salitrero. Son estos artistas de rincones tan disimiles como el norte y sur de Chile, el Oriente boliviano, el Chaco argentino y el Caribe colombiano, quienes han buscado afanosamente ampliar su territorio de investigación, así como también centrar el incremento y exhibición de su producción artística en ciudades y regiones carentes de cualquier estructura o esquema operativo. Aquí no solo aparece el caso de Iquique, sino que también el de Arica y Antofagasta: lugares en que no existen museos de arte contemporáneo o galerías, mucho menos escuelas universitarias o de formación profesional, por lo que concretar la producción artística está más ligado a una práctica en constante filiación con ese territorio y la aspereza de su paisaje.
Rodolfo Andaur
Curador
Still del Video Recuperemos Nuestro Mar.
Coreografía en traje de baño, Alejandra Alarcón, 2007
Programa de Videos
1. Recuperemos Nuestro Mar. Coreografía en traje de baño, Alejandra Alarcón, 2007
2. Oasis, Maricruz Alarcón, 2010
3. Sismo 3, Huschistákulo, 2008/2011
4. Multicancha, Gonzalo Cueto, 2010
5. Barbie, Gianfranco Foschino, 2009
6. Ascenso/descenso, Claudia Müller, 2010
7. Irredento, Jo Muñoz, 2010
8. Medula_(saikometraje), Jorge Olave, 2007
9. Fallas, Daniel Reyes, 2005
10. Cuando todo lo que se puede hacer es hacer algo, Cintia Clara Romero, 2009
11. Copyright, Nicolás Rupcic, 2006
12. Colección Mercedes Santamaría, Cristián Segura, 2009
13. Qué puedo hacer con tanta memoria, Dagmara Wyskiel, 2010
14. La Llorona, Jorge Wittwer, 2009
domingo, 27 de mayo de 2012
miércoles, 16 de mayo de 2012
SWAB Barcelona 2012
Feria Internacional de Arte Contemporáneo
ALEJANDRA ALARCÓN
Dime que me quieres. 2012.
Acuarela sobre papel. 55x 77cm.
LLUIS BARBA
Viajeros en el tiempo. Proyecto de la adecuación de la gran galería del Louvre. Humbert Robert
2010 Dibon y metacrilato. 150 x 200 cm. Edición 6.
PEP LLAMBIAS
Tiempo, 2011
157 x 30 x48 cm.Técnica mixta.
Acuarela sobre papel. 55x 77cm.
LLUIS BARBA
Viajeros en el tiempo. Proyecto de la adecuación de la gran galería del Louvre. Humbert Robert
2010 Dibon y metacrilato. 150 x 200 cm. Edición 6.
PEP LLAMBIAS
Tiempo, 2011
157 x 30 x48 cm.Técnica mixta.
Sin título. 2012.
Temple vinílico y rotulador de tinta sobre papel. 180x140 cm.
LIDÓ RICO
Sin título IV,. 2010.
Resina de poliéster. 75 x 40 x 18 cm.
PAULA TOTO BLAKE
Serie La casa como amenaza, 2006.
Fotografía color en paper fotogràfic en dibond i metacrilat, 60 x 45 cm. Edic. 7.
Fira de Barcelona
Avda. Reina Maria Cristina, s/n
Pavelló 2
08004 - Barcelona
Avda. Reina Maria Cristina, s/n
Pavelló 2
08004 - Barcelona
martes, 8 de mayo de 2012
lunes, 7 de mayo de 2012
SOFA
Santiago Chile
Alejandra Alarcón (Bolivia)
Floria González (México)
José Romussi (Chile)
Cristian Elizalde (Chile)
Descalabro doméstico
Trazar las líneas generales de esta exposición nos obliga, necesariamente, a mirar sobre cierto prisma de texturas opuestas. Cierto prisma naíf pero de efectos subvertidos. Y digo esto no sólo por el recurrente descalabro doméstico, por llamar de algún modo al contraste permanente de personajes y elementos que aparecen en escena, sino porque en ella se reúnen obras con diversas estrategias visuales pero con un imaginario común. Un imaginario que oscila entre lo ominoso y lo surrealista pop. Un imaginario donde lo inocente y lo inofensivo se deforman para ser parte de un proyecto suicida. Un discurso visual donde lo frágil y lo delicado asumen características violentas. Trazar las líneas generales de esta exposición nos obliga entonces a poner la mirada sobre los alambres de un procedimiento estético común; buscar formas específicas de producir texturas y efectos sensibles a través de imágenes y conceptos culturales deformados.
Allí la escena es dominada por objetos o personajes arrancados de la infancia, representaciones de una inocencia dislocada, emparentadas con elementos siniestros y lascivos. Un imaginario que recuerda fuertemente al Lowbrow de los 70, donde es común ver a niñas de nieve sosteniendo conejitos descuartizados entre las manos, después de haberlos usado como objetos de masturbación. O pequeños animalitos de peluche como protagonistas de ese gran descalabro doméstico. Son universos extraños y oníricos que estos artistas crean en diversos formatos (foto, acuarela, dibujo, bordado), universos tanto personales como colectivos, que más que sólo hablarnos de estrategias y discursos visuales particulares, también nos hablan de configuraciones culturales trastocadas.
Eduardo Serrano Velásquez
Revista Arte al Limite Mayo
martes, 3 de abril de 2012
Proyecciones del Cuerpo Femenino,
Identidades Low/Tech.
artículo en
LA SELECTA
por
Eduardo Carrera
Cuando se propuso realizar la curaduría de vídeo performance, fue inevitable el preguntarse acerca de este lenguaje y las limitaciones que presentan los espacios institucionales (como los museos) para los artistas y curadores del arte acción. El rol del museo ha tenido un giro hacia la interactividad, las obras procesuales y ha buscado tener acercamientos con la comunidad – rompiendo ese aire solemne que ha caracterizado a las instituciones museográficas de nuestro país- este hecho hace que surja la pregunta: ¿Cómo se puede relacionar en un nivel más general el reciente giro museológico hacia la interactividad, con la performance, el trabajo de archivo, y el vídeo?
En un principio es válido tomar en cuenta que la performance ha sido desplazada del circuito de exposiciones dentro del marco institucional. Esto se da ya que en su mayoría son propuestas subversivas que buscan generar un debate político frente a circunstancias que los/as artistas performers creen injustas socialmente, rompiendo la idea decorativa que el arte moderno ha dejado como concepción de lo artístico, y vinculando, directamente, la participación del público con la obra de arte a través de las distintas concepciones existentes del cuerpo. Sin embargo, el arte acción no ha logrado tener un acercamiento con las masas; lo cual se debe al descuido por parte de las instituciones culturales y, por otro lado, gracias a la complejidad que implica cambiar el imaginario artístico/social frente a lo que es y no es arte.
No obstante, desde el Centro de Arte Contemporáneo de Quito se ha propuesto como eje principal de gestión cultural, entender el espacio museográfico como una experiencia, una construcción donde es posible crear memoria e historia tomando en cuenta voces y cuerpos subalternos. De tal manera, el museo se transforma en un espacio donde la educación, la diversidad, el diálogo, y el pensamiento crítico son pilares fundamentales para sostener el criterio como espacio dedicado a la cultura.
No fue intencional proponer una “temática conceptual” como punto de partida. Por lo que se propuso invitar a artistas mujeres que trabajan o trabajaron en vídeo performance y, a través de la revisión de material, elaborar un ensayo visual que hable acerca del cuerpo, los nuevos medios y cómo se los aborda en el arte contemporáneo nacional.
En torno a lo que surgió: “Proyecciones del Cuerpo Femenino”.
La muestra tiene un doble objetivo: por una parte proponer una reflexión teórica sobre el cuerpo en el arte contemporáneo nacional en tanto fenómeno social y cultural; por otra, exponer la obra de una serie de creadoras que reflejan la influencia creciente del cuerpo y la performance en el terreno artístico; ya que son las artistas mujeres quienes han influenciado a todo el arte contemporáneo, especialmente en lenguajes como el performance, todo el discurso en torno al cuerpo, a lo autobiográfico, a los roles, al trabajo de proceso, a la relación arte/comunidad.
Ya no se comparte el estereotipo basado en la creencia de que todas las mujeres comparten unas características comunes en arte como son la sensibilidad, gustos y experiencias; sino que se reconoce la “feminidad” como una construcción social y como un proceso creativo en el que no difieren mujeres y hombres a la hora de concebir sus creaciones – desterritorializando el cuerpo femenino a una multiplicidad de identidades –.
Este proceso de desterritorialización del cuerpo supone una resistencia a los procesos de normalización; una producción de identidades que se resisten, que desconfían del poder totalitario, como señala Beatriz Preciado, “se trata de atender identidades tradicionalmente dejadas al margen y de combatir las causas que producen las diferencias de clase, raza y género”1.
A diferencia de las políticas feministas u homosexuales, la selección del ejercito de artistas mujeres en esta muestra no se basa en una identidad natural (hombre/mujer) No hay diferencia sexual, sino una multitud de diferencias, una transversalidad de las relaciones de poder, una diversidad de las potencias de vida, y de maneras de entender la corporeidad.
Para la descripción de las obras seleccionadas propongo una suerte de líneas de fuga que permiten ser leídas, no como un discurso lineal que concluye y aparenta sentenciar una verdad, sino como esas notas “extras” que abren nuevos interrogantes y porque no diferencias en el momento de interpretar una obra; líneas de fuga inacabadas que requieren de la complicidad del lector/a para culminar lo sugerido con una asociación significativa propia…
La artista Gabriela Santander en el vídeo “Volver a envolver” a través de la relación con su abuela, nos introduce en su cotidiano: objetos, espacios, memorias, que se traducen a través de acciones que se repiten día a día, a manera de ritual. En el vídeo podemos observar como Enma (abuela de Gabriela) frente a la cámara, envuelve retazos de tela, una acción que ha hecho suya con el paso del tiempo, generando una relación estrecha entre espacio, cuerpo, y rol.
La relación que entabla la artista con su abuela es fundamental para comprender procesos generacionales a los que el cuerpo femenino se ha visto sometido: económica, social, e históricamente.
La relación que entabla la artista con su abuela es fundamental para comprender procesos generacionales a los que el cuerpo femenino se ha visto sometido: económica, social, e históricamente.
La performance siempre ha sido una herramienta útil para llevar a cabo una intervención política de un cuerpo invisible. En el vídeo “Cañón de Carne” Valeria Andrade transita una ciudad que la observa con morbo a través de la mirada masculina de sus habitantes; el recorrido de la artista es registrado a manera de cámara escondida, capturando gestos que reflejan el acoso a la mujer en el espacio público: un documento que constata comportamientos que se entienden como normales dentro de una sociedad que ha naturalizado el machismo.
En el video “Aisladas” el colectivo La Dupla registra su visita a las islas Puná, Jambelí, Santay e Isabela ocupando el cuerpo de un monstruo de dos cabezas y tres pies; este personaje recorre las calles de distintos poblados robando la atención de sus habitantes – los mecanismos de normalización que someten al cuerpo social son evidenciados a través de la relación que establecen las artistas con el espectador: el cuerpo anormal se muestra semejante al humano. Esta semejanza de cuerpos se vincula con juicios de valor históricamente considerados negativos: deformidad, fealdad, discapacidad.
Los sujetos femeninos empiezan a construirse desde una experiencia de cuerpo.
La victimización femenina no esperaba o no quería esperar un discurso crítico desde las trabajadoras sexuales, las actrices porno, o desde la seducción; sin embargo Karla Torres hace del cuerpo y el placer plataformas políticas de resistencia al control y la normalización de la sexualidad; poniendo en evidencia la resignificación crítica de códigos normativos que el feminismo tradicional consideraba como impropios de la feminidad.
La victimización femenina no esperaba o no quería esperar un discurso crítico desde las trabajadoras sexuales, las actrices porno, o desde la seducción; sin embargo Karla Torres hace del cuerpo y el placer plataformas políticas de resistencia al control y la normalización de la sexualidad; poniendo en evidencia la resignificación crítica de códigos normativos que el feminismo tradicional consideraba como impropios de la feminidad.
Retomando el linde con el vídeo que mencione al comienzo, no sólo propongo un discurso sobre la realidad y el cuerpo: propongo un comentario crítico sobre el medio utilizado (en este caso el vídeo), poniendo en cuestión su capacidad para funcionar como documento: no es placentero ver las intervenciones que hace María José Machado con agujas en sus manos; por el contrario, duele, con lo cual conmueve el rol confortable del espectador asociado al video – la mirada que mira, participa junto con el cuerpo del torturador y el cuerpo torturado de una macabra escenificación, cuyo propósito es registrar, guardar, preservar el momento, la situación.
Si bien, algunas prácticas han recuperado el cuerpo, no lo han hecho, necesariamente, para reclamar su “fisicidad” sino para interpretar, a partir de él, múltiples desposesiones, como de hecho puede advertirse en la práctica de lo que Claudia Gianetti ha llamado post-performance; es decir, la desubicación afecta también a esa corporalidad que consideramos única. Para Jacques Derrida, por ejemplo, el cuerpo no es una presencia, “es, cómo decirlo, una experiencia de contexto, de disociación, de dislocaciones”2.
Lorena Serrano en el vídeo “Reflejo” reconstruye su imagen fragmentada; utiliza el efecto reversa (que el video permite), para lograr que un espejo roto vuelva a su forma inicial: altera el sentido del tiempo y la realidad – entendiendo al rostro y su representación como una imagen fraccionada e indistinta de lo otro exterior, de modo que la autoimagen en el espejo opera como liberadora de aquella insoportable auto sensación de una identidad segmentada/desdoblada/fragmentada. (le stade du miroir)
Remedios Zafra explica que la forma de entender la identidad femenina ha sido tradicionalmente vinculada con la casa/hogar y las actividades que social, cultural y económicamente se relacionan con el cuidado de la familia y a la crianza de los hijos. “Las lecturas sobre el mundo doméstico, la vida privada y las historias afectivas, políticas y económicas que en dicho lugar acontecían, no han tenido tradicionalmente un valor productivo ni de prestigio, más allá de inspirar diversos mitos culturales sobre las mujeres y asentar su papel en la reproducción, y no en la producción de conocimiento”3. (Remedios Zafra, 2010)
Sin embargo, los roles que la mujer asume culturalmente son un potente detonante de la performance y la feminidad.
En este caso puede resultar interesante echarle un vistazo a la obra de María del Carmen Oleas titulada “Barriendo”: la acción se desarrolla en dos escenas; la artista situada frente a la cámara peina su cabello, prepara su vestimenta, y se pone tacones – corte – la siguiente escena: una galería con cuadros y un piso reluciente; María del Carmen barre el lugar dedicado a exponer obras de arte. Entiendo el gesto de la limpieza como un acto critico frente a las políticas culturales; cargada de desilusión Oleas utiliza la performance y el rol femenino como un potente medio de crítica institucional por la cual se desnaturaliza el papel desempeñado por el museo/institución dentro del mundo del colonialismo y el control social.
Me recuerda que en los 60 y 70 las/los artistas trabajaron frecuentemente con performances en oposición directa a las instituciones artísticas establecidas, con la creencia de que sus obras no serían coleccionadas o transformadas en mercancía…
Natascha de Cortillas en “Charquican” – establece un dialogo culinario que introduce la idea de la desterritorialización: Realiza una acción de intervención culinaria en el espacio público, sirviendo gratuitamente un plato de comida popular Chileno (Charquican) en Paraguay y un plato popular Paraguayo en Chile. La desterritorialidad se argumenta con la superposición de dos territorios a través de la acción y la comida típica – el vídeo permite que la acción sea proyectada en Ecuador.
Jenny Jaramillo introduce en su acción realizada en 1999, símbolos que remiten a distintos estereotipos que se le han otorgado al cuerpo femenino/latino: la vinculación cultural analógica de la mujer con la tierra, la naturaleza, la fecundidad. El vídeo está acompañado de música latina, reforzando el arquetipo de mujer que la cultura dominante produce: por un lado se evoca la imagen de una mujer con connotaciones de resignación y falta de iniciativa que reposa en una silla desnuda fumando. Sin embargo, es necesario apreciar que el estereotipo más negativo, el de la mujer latina promiscua y desvergonzada, es representado por un baile en el que la artista mueve su cuerpo al ritmo de la música, con un pecho descubierto y el otro cubierto por una camiseta quemada, que probablemente fue su cuerpo envuelto en deseo quien inicio el incendio – ambas acciones tienen como escenario un paisaje de playa instalado a manera de papel tapiz.
Karina Cortez en su vídeo “Retrato Familiar” (2 canales) usa agujas de acupuntura para dibujar/tatuar sobre su espalda un retrato. Simultáneamente la artista coloca agujas en su cabeza que conforman una corona de espinas. La relación entre familia y religión se traduce en la obra de Cortéz a través de un rostro que le recuerda a la piel por medio de la marca y el dolor, su historia y valores.
Retomo los valores, las normas, y los roles del cuerpo femenino para introducir la obra de Cristina Díaz titulada “Impresión – Represión” en donde un grupo significativo de mujeres se saca el sostén en frente de la cámara de vídeo; el estadio del vídeo reemplaza al estadio del espejo; Lo real es reemplazado por un loop en el que todo se repite – el acto transgresor que sacarse el sostén significa – esta archivado – .
En el caso de Saskia Calderón en su vídeo “Técnica Vocal”, el esfuerzo del cuerpo por conseguir una acción elocuente se refleja a través de un ejercicio de voz en el que la artista somete su organismo al vomito para conseguir el tono vocal requerido. Usando como referencia un ritual étnico que consiste en vomitar para volver más agudo el volumen de voz, alterando las cuerdas vocales.
Lo intimo y lo oculto también están presentes en la muestra: Alejandra Alarcón, artista boliviana, denota en su vídeo “Juntos los dos” un momento en el que una mujer susurra una canción de amor mientras limpia sus manos de sangre. Un acto de expiación que esconde un “hecho” – donde la evidencia intenta ser borrada, para poder tener un final feliz y por consiguiente: empezar de nuevo.
Vanessa Padilla en “Cartografía de pies a cabeza” entiende el cuerpo como un territorio cargado de memoria e historicidad; de el que se despliegan un número infinito de sensaciones y recuerdos que habitan la piel e invitan a divagar, recorrer, involucrarse con lo que el cuerpo significa, a pesar de su compleja geografía emocional.
Verónica Meloni propone un quiebre de conducta. En “200 mts. de aceptación” -la artista vestida con un traje de novia se arrastra como soldado en guerra. Me llama la atención como el vestido de novia, que culturalmente es relacionado con la virginidad, la religión, y la entrega de un individuo a otro es puesto en crisis; el rasgar su tela sirve para proteger las heridas que a causa del arrastramiento se producen, el vestido poco a poco se vuelve trapos – al finalizar la acción, el blanco del vestido a perdido su pureza, sin embargo el amor aún existe.
Lo invisible es mediado a través de las acciones, y las acciones como he indicado, quedan sedimentadas en vídeo superando la documentación, manteniendo una dialéctica compleja con lo archivístico y la catalogación, es una situación en la que se está más allá de la concepción fluxus de la acción como algo efímero y, en muchos casos anti museográfico.
Como hemos visto en estos ejemplos anteriores un poco azarosos, una presentación de diversas instancias y elementos de la corporeidad señalan hacia la posición del cuerpo y lo corporal. – Una variable subordinación en un mundo pese a todo de territorios masculinos es lo que quizás haga compartir a estas artistas elementos de una visión de mundo con otros sectores subordinados, no hegemónicos, buscando modos alternativos de pensar la realidad, el cuerpo. El recurso del vídeo a la low tech ejercita una distancia crítica, permitiendo miradas descentralizadas sobre el mundo que nos toca vivir. el vídeo low tech permite trabajar desde los márgenes, que es una de las características más recurrentes del arte más provocador de todos los tiempos – se encuentran concepciones y alternativas del yo y la identidad dentro de la obra de estas artistas, que dejan ver características de productos culturales latinoamericanos.
1. Beatriz Preciado – Multitudes queer. Notas para una política de los “anormales”
2. C. Gianetti, Metaperformance – El sujeto proyecto, en Luces, Cámara, acción (…) corten!! Videoacción: El cuerpo y sus fronteras, Valencia, IVAM, 1997, pág. 97
3. Remedios Zafra – Un cuarto propio conectado, Madrid 2010.
Proyecciones del Cuerpo Femenino – Exposición: 06 de Agosto de 2011 - Centro de Arte Contemporáneo de Quito, 19h30.
Curaduría: Eduardo Carrera, Investigador.
lunes, 26 de marzo de 2012
Entrevista en:
ANORMALMAG
Alejandra Alarcón: “La acuarela me permite devenir en un fluido que no respeta los límites del dibujo a lápiz”
Por @alaiskmurasaki • el dia 25/03/2012
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Actualmente radicada en Santiago Chile, la cochabambina Alejandra Alarcón (35) es sin duda una artista provocadora. Su talento para vincular sin censura conceptos y realidades que a veces pasamos por alto o no queremos ver, nos sorprende. Nadie creería la crudeza detrás de sus acuarelas; de lejos, encantadoras con su estética naíf y tonos pastel, para luego someternos a una segunda mirada que nos habla de la perdida de la infancia y todo el horror, la violencia y la resignación que supone nuestra transformación de niña a mujer. A su manera, la socióloga titulada de la Universidad Mayor de San Simón y Licenciada en artes plásticas de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, de México, nos analiza. Nos empuja a desentrañar el miedo y convertirlo en una afirmación de nuestra identidad, de lo que realmente somos, sin vendas en los ojos, sólo desnudos intentando adaptarnos para sobrevivir.
Crecer duele, y es justamente ese el concepto que Alejandra devela en “El olor del clan” y “Caperucita la más roja”, series que han recorrido el mundo siendo presentadas con gran éxito en Estados Unidos, España, Italia, México, Perú, Chile, Brasil, China, Canadá, Bélgica, Argentina y Bolivia. En ellas, su delicado trazo abraza nuestros cuerpos sangrantes como lo haría una madre, desmantelando imaginarios creados en torno a la familia y la mitología infantil de los cuentos de hadas, despejando nuestras dudas, diciéndonos cara a cara que la vida es compleja, pero que vale la pena ser fuertes ante la amenaza, las relaciones de poder, las imposiciones moralistas y aquel “deber ser” al que estamos empujados a ceder para ser aceptados socialmente. Temáticas apasionantes de las que conversamos en esta entrevista.
Alejandra, antes de profundizar en tu obra, me gustaría que nos contaras detalles de tus inicios como creadora. ¿Tienes algún recuerdo latente al respecto?
Mi interés inicial no fue el arte en sí, desde pequeña me encantaba dibujar. Pinté todo el techo de mi cuarto con enredaderas, arañas y telarañas. Pinté todo mi pupitre del colegio, hacía dibujitos (con marcador permanente) en mis sábanas, pintaba huesos (de animales y humanos), hacía películas con mis hermanos y mi prima. Es en la adolescencia que esta expresión comenzó a ser una búsqueda existencial, y posteriormente una decisión de vida, y profesional. Cuando terminé sociología y empecé a ejercer dentro de esta profesión tuve como una crisis existencial ética sobre si mi trabajo realmente cambiaba en algo la realidad, de si realmente hay una verdad y un camino a seguir. Fue ahí que decidí dedicarme enteramente al arte.
Al parecer, tus estudios e investigaciones sociológicas han encauzado los temas que tratas en tu trabajo, por ejemplo tu preocupación por la identidad femenina…
Así es, haber estudiado sociología, me ha permitido tener siempre un acercamiento bastante teórico a los temas que voy trabajando desde el arte. El proceso creativo que sigo no es lineal, ni jerarquizado, existen múltiples conexiones entre los conceptos que abordo. Considero que la noción de rizoma, de Deleuze y Guattari, es el más apropiado para la metodología de mi trabajo. Ahora, el tema de la identidad femenina, es algo que me intriga desde que estudié sociología, (mi tesis de sociología fue sobre la construcción de la identidad en la adolescencia), de manera natural fue el tema que también seguí trabajando desde el arte. Estas niñas adolescentes en constante proceso de construcción identitaria. Las niñas pulpos masculino-femeninas, las Caperucitas, Cenicientas, Rapunzeles, son aproximaciones que plantean los matices de lo compleja que es la identidad, que no se puede definir si no es en un proceso constante orgánico, dinámico de construcción en el tiempo.
En este sentido, ¿qué tipo de roles o imaginarios propios de la cultura occidental te interesa desmantelar en tus diversas series?
Me interesa reciclar los roles asignados de los cuentos infantiles, relativizando el bien y el mal, la víctima y victimario. Por eso me importa reinterpretar y poner en duda, develar y desenmascarar, los valores morales que estas historias tratan de impugnar como verdades universales. Así, las diferentes series exploran en variadas direcciones la posibilidad de encontrarnos con los deseos reprimidos de las niñas mujeres, con el poder que soterradamente se va mostrando al invertir, distorsionar, mezclar, yuxtaponer y recomponer la imagen femenina que es planteada en los cuentos y emulada en lo cotidiano inadvertidamente. Mis series reelaboran no sólo los cuentos, y mitos subyacentes, también cuentan mi propia versión del imaginario perverso y prohibido, que ya contienen en germen estas narraciones, que dejan de ser infantiles e ingenuas, para convertirse en algo ambiguo, seductor, jocoso, inquietante.
Algo que podemos observar con claridad en “Caperucita la más roja”. ¿Existe en ella un juego de poderes, de inocencia y seducción?
Absolutamente. El poder de una “niña” se impone ante lo masculino adulto. Los hombres se sienten fuertes al lado de esta peculiar imagen de desprotección. Ahí radica también el poder de la mujer, en su aparente debilidad “ser víctima también tiene su lado bueno”. Es en el juego de la seducción que ella “juega” a ser atrapada, cuando en realidad quien controla el juego siempre es ella. Las “Caperucitas más rojas” son las que atraviesan el bosque sin miedo, son dueñas de la naturaleza de sus peligros e instintos. Caperucita es la heroína de esta historia, ella devora al lobo. Ella es cada vez más el lobo y el lobo cada vez más caperucita. En esta relación se pierde la noción de devorador –devorado, victimizado- víctima. Ambos, en su relación de poder, alternaban roles. De la misma manera, caperucita niña – inocencia /con el de mujer – voluptuosa, seductora.
En el caso de “El Olor del Clan”, ¿por qué utilizar un arquetipo como el pulpo?
Parto del pulpo como motivo iconográfico, para poco a poco desarrollar varios personajes. Me interesa el pulpo por sus características, su textura blanda, mojada. La fisonomía del pulpo alude a los órganos sexuales femeninos (boca dentada) y masculino (tentáculos). Los personajes están relacionados entre sí por lazos de parentesco real y/o simbólico dentro de un clan. Utilizo el concepto de clan para situarlos dentro de un orden mítico en donde el lenguaje gráfico me permita construir metáforas de lo arquetípico.
¿Qué tipo de relaciones y tensiones presentas en esta serie?
Los vínculos entre los personajes y los pasajes trágicos que estos viven, todo a partir de la recreación de las relaciones que se dan en la familia, ésta entendida como un clan de relaciones arquetípicas. El “Olor del Clan”, surge como un estigma de pertenencia que nos sobrepasa, una idea de ser parte de algo más grande que nos induce a aceptar un destino, destino trágico en el que las relaciones, amores, odios ya están dados. Intento representar un mundo de personajes que sobreviven a su forma inicial construyéndose otra, personajes que negocian lo trágico con su deseo de ser de otra manera, personajes que camuflan el destino en nuevas formas de existir.
¿Cómo construyes tu obra en términos creativos y técnicos y qué diálogo surge a partir de este proceso?
Es un proceso en el que uno va buscando a partir de la imagen, no del concepto, en la primera fase, uno busca imágenes (ya sea a través del collage, programas de 3D (Poser), imágenes de Internet, fotos, etc.), son las imágenes las que van guiando el camino, y así cuando uno encuentra lo que estaba buscando (que no lo sabía antes de buscar, sino sólo al encontrar) uno ya va trabajando más sistemáticamente. La otra parte es cuando ya tengo las imágenes que quiero y hago una lectura, teórica, vivencial, conceptual, y así esto me ayuda para ir construyendo, verbalizando una red de conceptos, que guiaran las siguientes piezas a realizar. Es entonces cuando abordo la producción a partir de varios medios: pintura–acuarela, vídeo, construcción- intervención de objetos tridimensionales, intervención al material bibliográfico y piezas multimedia interactivas. Considero que el nomadismo en cuanto a los medios enriquece la obra, generando múltiples lecturas de la misma, como también en cuanto al proceso creativo. Existe un diálogo entre las técnicas y los medios que no podemos pasar por alto. Los medios son utilizados en función a la pertinencia que tengan éstos en relación a discursos.
Y la acuarela, qué tiene de especial para ti, ¿por qué crees que el resultado –ese juego entre lo bello y lo grotesco- es tan atrayente para el espectador?
Me gusta la relación perversa que existe entre la primera impresión del espectador y el contenido, relación que se refuerza por la técnica de la acuarela. La primera impresión, al ver una de las obras es de atracción, dan ganas de verlas por su pulcritud, colorido, transparencia, delicadeza, porque parecen inocentes e inofensivas; un segundo momento es cuando el contenido es entendido, entonces el impacto es otro. La pulcritud, la transparencia son sólo una forma ya que el contenido es muchas veces obsceno, grotesco y abyecto.
¿Qué vínculo sientes que existe entre la temática que exploras y esta técnica?
En la técnica de la acuarela existen momentos en que no es posible definir los límites, en los que el azar controla la situación y se van creando formas más allá del trazo voluntario. El color como fluido es devenir, hay un juego entra la intención y el azar, que refuerza el sentido de la obra: Identidad en constante construcción. La acuarela me permite ser fluida, devenir en un fluido que no respeta los límites del dibujo a lápiz. A nivel de la experiencia y del proceso existe siempre un espacio de desconcierto que me permite ir construyendo a medida que el color líquido se va dispersando en el papel.
Hasta ahora ¿cuál de todos tus proyectos ha sido el que te ha dado mayores satisfacciones?
Creo que todos. Todos tienen momentos de satisfacción y de desconcierto. Aunque quizás como proceso, el de “Caperucita la más roja”, porque tuve como dos años para desarrollarlo, sin ser mostrado o expuesto, creo que en ese proyecto tuve la oportunidad de extender en todas sus posibilidades, temáticas, procesuales, de medios y producción artística.
A lo largo de tu carrera has tenido la oportunidad de exponer en Bolivia, México y Chile, entre otros. Artísticamente, ¿qué paralelo harías entre estos países?
Me cuesta hacerme una idea cabal o completa respecto a la escena del arte en estos países. Sin embargo, siento que en Bolivia, pese a ser un país en constante construcción, hay una producción artística contemporánea muy contundente, que tiene que ver con algo verdadero. Los artistas trabajan sin ningún tipo de apoyo en nada parecido a otros países “más desarrollados” o “capitalistas”, como son México y/o Chile, en los que hay más apoyo a los artistas desde el estado, como becas (Fondart, o el Fonca), o un mercado del arte donde los artistas pueden vender. Podría decirse que es más un “arte por el arte”.
Qué desafíos persigues este 2012, ¿continuar traspasando fronteras, quizás?
Mis desafíos son más de búsqueda personal, cuando el trabajo es bueno, lo demás va ocurriendo de manera natural, hoy en día ya no se puede hablar de fronteras territoriales. Internet ha logrado crear comunidades de personas que están pensando y produciendo más allá de reflexiones meramente localistas.
Y si de nuevos proyectos hablamos, ¿qué podemos esperar de Alejandra Alarcón?
Estoy trabajando en una serie que se llama “Cindirella Ending”, es una serie en donde he logrado unificar lo que iba trabajando antes con caperucita (el imaginario de los cuentos infantiles), con una iconografía propia particular, en esta serie cenicienta- caperucita- súper heroína y niña ha enterrado el par de su zapatito rojo, espera y finge que alguien le dará el par, mientras tanto colecciona hombrecitos en su calzón. Esta serie incluye video, foto y acuarelas. En algunos años más espero que este personaje encuentre, por fin, el par que escondió.
Enlace: www.alejandra-alarcon.com
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