lunes, 26 de marzo de 2012

Entrevista en:


ANORMALMAG

Alejandra Alarcón: “La acuarela me permite devenir en un fluido que no respeta los límites del dibujo a lápiz”

Actualmente radicada en Santiago Chile, la cochabambina Alejandra Alarcón (35) es sin duda una artista provocadora. Su talento para vincular sin censura conceptos y realidades que a veces pasamos por alto o no queremos ver, nos sorprende. Nadie creería la crudeza detrás de sus acuarelas; de lejos, encantadoras con su estética naíf y tonos pastel, para luego someternos a una segunda mirada que nos habla de la perdida de la infancia y todo el horror, la violencia y la resignación que supone nuestra transformación de niña a mujer. A su manera, la socióloga titulada de la Universidad Mayor de San Simón y Licenciada en artes plásticas de la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”, de México, nos analiza. Nos empuja a desentrañar el miedo y convertirlo en una afirmación de nuestra identidad, de lo que realmente somos, sin vendas en los ojos, sólo desnudos intentando adaptarnos para sobrevivir.

© Alejandra Alarcón – "La distancia adecuada"
Crecer duele, y es justamente ese el concepto que Alejandra devela en “El olor del clan” y “Caperucita la más roja”, series que han recorrido el mundo siendo presentadas con gran éxito en Estados Unidos, España, Italia, México, Perú, Chile, Brasil, China, Canadá, Bélgica, Argentina y Bolivia. En ellas, su delicado trazo abraza nuestros cuerpos sangrantes como lo haría una madre, desmantelando imaginarios creados en torno a la familia y la mitología infantil de los cuentos de hadas, despejando nuestras dudas, diciéndonos cara a cara que la vida es compleja, pero que vale la pena ser fuertes ante la amenaza, las relaciones de poder, las imposiciones moralistas y aquel “deber ser” al que estamos empujados a ceder para ser aceptados socialmente. Temáticas apasionantes de las que conversamos en esta entrevista.

© Alejandra Alarcón – "El olor del clan"
Alejandra, antes de profundizar en tu obra, me gustaría que nos contaras detalles de tus inicios como creadora. ¿Tienes algún recuerdo latente al respecto?
Mi interés inicial no fue el arte en sí, desde pequeña me encantaba dibujar. Pinté todo el techo de mi cuarto con enredaderas, arañas y telarañas. Pinté todo mi pupitre del colegio, hacía dibujitos (con marcador permanente) en mis sábanas, pintaba huesos (de animales y humanos), hacía películas con mis hermanos y mi prima. Es en la adolescencia que esta expresión comenzó a ser una búsqueda existencial, y posteriormente una decisión de vida, y profesional. Cuando terminé sociología y empecé a ejercer dentro de esta profesión tuve como una crisis existencial ética sobre si mi trabajo realmente cambiaba en algo la realidad, de si realmente hay una verdad y un camino a seguir. Fue ahí que decidí dedicarme enteramente al arte.

© Alejandra Alarcón – "Corte Real"
Al parecer, tus estudios e investigaciones sociológicas han encauzado los temas que tratas en tu trabajo, por ejemplo tu preocupación por la identidad femenina…
Así es, haber estudiado sociología, me ha permitido tener siempre un acercamiento bastante teórico a los temas que voy trabajando desde el arte. El proceso creativo que sigo no es lineal, ni jerarquizado, existen múltiples conexiones entre los conceptos que abordo. Considero que la noción de rizoma, de Deleuze y Guattari, es el más apropiado para la metodología de mi trabajo. Ahora, el tema de la identidad femenina, es algo que me intriga desde que estudié sociología, (mi tesis de sociología fue sobre la construcción de la identidad en la adolescencia), de manera natural fue el tema que también seguí trabajando desde el arte. Estas niñas adolescentes en constante proceso de construcción identitaria. Las niñas pulpos masculino-femeninas, las Caperucitas, Cenicientas, Rapunzeles, son aproximaciones que plantean los matices de lo compleja que es la identidad, que no se puede definir si no es en un proceso constante orgánico, dinámico de construcción en el tiempo.

© Alejandra Alarcón – "Contigo"
En este sentido, ¿qué tipo de roles o imaginarios propios de la cultura occidental te interesa desmantelar en tus diversas series?
Me interesa reciclar los roles asignados de los cuentos infantiles, relativizando el bien y el mal, la víctima y victimario. Por eso me importa reinterpretar y poner en duda, develar y desenmascarar, los valores morales que estas historias tratan de impugnar como verdades universales. Así, las diferentes series exploran en variadas direcciones la posibilidad de encontrarnos con los deseos reprimidos de las niñas mujeres, con el poder que soterradamente se va mostrando al invertir, distorsionar, mezclar, yuxtaponer y recomponer la imagen femenina que es planteada en los cuentos y emulada en lo cotidiano inadvertidamente. Mis series reelaboran no sólo los cuentos, y mitos subyacentes, también cuentan mi propia versión del imaginario perverso y prohibido, que ya contienen en germen estas narraciones, que dejan de ser infantiles e ingenuas, para convertirse en algo ambiguo, seductor, jocoso, inquietante.

© Alejandra Alarcón – "Caperucita la más roja"
Algo que podemos observar con claridad en “Caperucita la más roja”. ¿Existe en ella un juego de poderes, de inocencia y seducción?
Absolutamente. El poder de una “niña” se impone ante lo masculino adulto. Los hombres se sienten fuertes al lado de esta peculiar imagen de desprotección. Ahí radica también el poder de la mujer, en su aparente debilidad “ser víctima también tiene su lado bueno”. Es en el juego de la seducción que ella “juega” a ser atrapada, cuando en realidad quien controla el juego siempre es ella. Las “Caperucitas más rojas” son las que atraviesan el bosque sin miedo, son dueñas de la naturaleza de sus peligros e instintos. Caperucita es la heroína de esta historia, ella devora al lobo. Ella es cada vez más el lobo y el lobo cada vez más caperucita. En esta relación se pierde la noción de devorador –devorado, victimizado- víctima. Ambos, en su relación de poder, alternaban roles. De la misma manera, caperucita niña – inocencia /con el de mujer – voluptuosa, seductora.

© Alejandra Alarcón – "El olor del clan"
En el caso de “El Olor del Clan”, ¿por qué utilizar un arquetipo como el pulpo?
Parto del pulpo como motivo iconográfico, para poco a poco desarrollar varios personajes. Me interesa el pulpo por sus características, su textura blanda, mojada. La fisonomía del pulpo alude a los órganos sexuales femeninos (boca dentada) y masculino (tentáculos). Los personajes están relacionados entre sí por lazos de parentesco real y/o simbólico dentro de un clan. Utilizo el concepto de clan para situarlos dentro de un orden mítico en donde el lenguaje gráfico me permita construir metáforas de lo arquetípico.

© Alejandra Alarcón – "El olor del clan"
¿Qué tipo de relaciones y tensiones presentas en esta serie?
Los vínculos entre los personajes y los pasajes trágicos que estos viven, todo a partir de la recreación de las relaciones que se dan en la familia, ésta entendida como un clan de relaciones arquetípicas. El “Olor del Clan”, surge como un estigma de pertenencia que nos sobrepasa, una idea de ser parte de algo más grande que nos induce a aceptar un destino, destino trágico en el que las relaciones, amores, odios ya están dados. Intento representar un mundo de personajes que sobreviven a su forma inicial construyéndose otra, personajes que negocian lo trágico con su deseo de ser de otra manera, personajes que camuflan el destino en nuevas formas de existir.

© Alejandra Alarcón – "Caperucita la más roja"
¿Cómo construyes tu obra en términos creativos y técnicos y qué diálogo surge a partir de este proceso?
Es un proceso en el que uno va buscando a partir de la imagen, no del concepto, en la primera fase, uno busca imágenes (ya sea a través del collage, programas de 3D (Poser), imágenes de Internet, fotos, etc.), son las imágenes las que van guiando el camino, y así cuando uno encuentra lo que estaba buscando (que no lo sabía antes de buscar, sino sólo al encontrar) uno ya va trabajando más sistemáticamente. La otra parte es cuando ya tengo las imágenes que quiero y hago una lectura, teórica, vivencial, conceptual, y así esto me ayuda para ir construyendo, verbalizando una red de conceptos, que guiaran las siguientes piezas a realizar. Es entonces cuando abordo la producción a partir de varios medios: pintura–acuarela, vídeo, construcción- intervención de objetos tridimensionales, intervención al material bibliográfico y piezas multimedia interactivas. Considero que el nomadismo en cuanto a los medios enriquece la obra, generando múltiples lecturas de la misma, como también en cuanto al proceso creativo. Existe un diálogo entre las técnicas y los medios que no podemos pasar por alto. Los medios son utilizados en función a la pertinencia que tengan éstos en relación a discursos.

© Alejandra Alarcón – "Caperucita la más roja"
Y la acuarela, qué tiene de especial para ti, ¿por qué crees que el resultado –ese juego entre lo bello y lo grotesco- es tan atrayente para el espectador?
Me gusta la relación perversa que existe entre la primera impresión del espectador y el contenido, relación que se refuerza por la técnica de la acuarela. La primera impresión, al ver una de las obras es de atracción, dan ganas de verlas por su pulcritud, colorido, transparencia, delicadeza, porque parecen inocentes e inofensivas; un segundo momento es cuando el contenido es entendido, entonces el impacto es otro. La pulcritud, la transparencia son sólo una forma ya que el contenido es muchas veces obsceno, grotesco y abyecto.

© Alejandra Alarcón – "El olor del clan"
¿Qué vínculo sientes que existe entre la temática que exploras y esta técnica?
En la técnica de la acuarela existen momentos en que no es posible definir los límites, en los que el azar controla la situación y se van creando formas más allá del trazo voluntario. El color como fluido es devenir, hay un juego entra la intención y el azar, que refuerza el sentido de la obra: Identidad en constante construcción. La acuarela me permite ser fluida, devenir en un fluido que no respeta los límites del dibujo a lápiz. A nivel de la experiencia y del proceso existe siempre un espacio de desconcierto que me permite ir construyendo a medida que el color líquido se va dispersando en el papel.

© Alejandra Alarcón – "Aquí contigo"
Hasta ahora ¿cuál de todos tus proyectos ha sido el que te ha dado mayores satisfacciones?
Creo que todos. Todos tienen momentos de satisfacción y de desconcierto. Aunque quizás como proceso, el de “Caperucita la más roja”, porque tuve como dos años para desarrollarlo, sin ser mostrado o expuesto, creo que en ese proyecto tuve la oportunidad de extender en todas sus posibilidades, temáticas, procesuales, de medios y producción artística.

© Alejandra Alarcón – "Contigo"
A lo largo de tu carrera has tenido la oportunidad de exponer en Bolivia, México y Chile, entre otros. Artísticamente, ¿qué paralelo harías entre estos países?
Me cuesta hacerme una idea cabal o completa respecto a la escena del arte en estos países. Sin embargo, siento que en Bolivia, pese a ser un país en constante construcción, hay una producción artística contemporánea muy contundente, que tiene que ver con algo verdadero. Los artistas trabajan sin ningún tipo de apoyo en nada parecido a otros países “más desarrollados” o “capitalistas”, como son México y/o Chile, en los que hay más apoyo a los artistas desde el estado, como becas (Fondart, o el Fonca), o un mercado del arte donde los artistas pueden vender. Podría decirse que es más un “arte por el arte”.
Qué desafíos persigues este 2012, ¿continuar traspasando fronteras, quizás?
Mis desafíos son más de búsqueda personal, cuando el trabajo es bueno, lo demás va ocurriendo de manera natural, hoy en día ya no se puede hablar de fronteras territoriales. Internet ha logrado crear comunidades de personas que están pensando y produciendo más allá de reflexiones meramente localistas.
Y si de nuevos proyectos hablamos, ¿qué podemos esperar de Alejandra Alarcón?
Estoy trabajando en una serie que se llama “Cindirella Ending”, es una serie en donde he logrado unificar lo que iba trabajando antes con caperucita (el imaginario de los cuentos infantiles), con una iconografía propia particular, en esta serie cenicienta- caperucita- súper heroína y niña ha enterrado el par de su zapatito rojo, espera y finge que alguien le dará el par, mientras tanto colecciona hombrecitos en su calzón. Esta serie incluye video, foto y acuarelas. En algunos años más espero que este personaje encuentre, por fin, el par que escondió.

miércoles, 14 de marzo de 2012

La perdida de la inocencia


La pérdida de la inocencia

Descubrí a la boliviana Alejandra Alarcón en la Feria de Arte de Oviedo el año pasado. Era, sin duda, la artista más perturbadora de la muestra. Sus acuarelas de estética naif y tonos pastel retratan con crudeza y sin piedad el dolor de lapérdida de la inocencia. Sangre, menstruación, violencia… y la aceptación última y resignada de que nada puede hacerse ante la realidad sino adaptarse a ella, aunque se quisiera desaparecer. Todo eso está en unas obras en las que, con los trazos de su pincel y una delicadeza exquisita se muestra lo más doloroso del fin de la infancia femenina.
Cuerpos que sangran en abundancia, sangre que marca hasta los muebles dejando huellas imborrables. A veces una preferiría desaparecer por el retrete. Hay miedo, pero al final se termina asumiendo que la vida es dura, que es mejor que  Caperucita se coma al lobo y a todo aquello que suponga una amenaza.
¿Resistiríamos una de estas obras en nuestras paredes? ¿Podríamos convivir con este bello horror?

lunes, 13 de febrero de 2012

miércoles, 1 de febrero de 2012

SOY DIOS Libro de Paola Senseve





he tenido el honor de participar en la tapa del libro de Paola Senseve SOY DIOS

jueves, 29 de diciembre de 2011

Entrevista de Paola Senseve




Hay que destruir todo
Conversación entre Paola Senseve T.  y Alejandra Alarcón R.

La parte I de esta entrevista comenzó de manera formal. Le envié las siguientes preguntas a Alejandra por medio de inbox en el Facebook.

¿Qué tanto recuerdas de tu niñez?, ¿eres de esas personas que tienen vivos recuerdos de esa época?, ¿o tu memoria se ha ido construyendo de a poco?

Sí, creo que si tengo vivos recuerdos de esa época, pero también creo que la memoria es algo que se construye cada día, al final también es ficción, uno se reinventa cada vez al contarse, uno se ve a uno mismo de distintas formas en el tiempo, seguramente que a los 20 conté mi niñez de una forma diferente a como la cuento ahora. Lo que uno recuerda y como lo cuenta tiene que ver, creo, con como uno quiere verse, más que con como haya sido realmente. Y eso es algo que se actualiza cada vez.

    Cuando eras niña, ¿con qué jugabas? (según lo que recuerdes o lo que te hayan contado)

Jugaba con mi muñeca, era negrita, (mi mamá me compró una para que no sea racista), pero yo prefería jugar con las rubias, entonces cuando iba a las casas de mis amigas, aprovechaba de peinar largas cabelleras rubias. A mi hija negrita también la quería, porque era mi hija (la tenía que querer), pero no se la podía peinar, porque tenía cabello muy crespo. También tenía unos peluches, con esos no podía dormir, no me gustaba su piel peluda, pensaba que en la noche se podían volver lobos.  A parte de la negrita tenía otras muñecas (esas no tenían nombre a diferencia de la negrita que se llamaba Teresa), a las cuales prometía cada noche que iban a dormir conmigo “mañana”, y claro, cada noche me sentía muy culpable por no poder distribuir mi amor materno justamente y por mentir, porque sabía que no dormiría a con ellas nunca, solo con la negrita. Jugaba con las cosas típicas de los niños, cosas de cocinar (que me encantaba), con Playmovil, con Barbies a la que le hacía arreglos como cortarles el cabello o pintarles lunares (que les faltaban) y lo que más recuerdo es haber jugado mucho con mis hermanos…

¿Conservas algunos juguetes de tu infancia?  ¿Cuáles?

Creo que no, o sólo una muñeca que hice yo, lo demás se lo regale a mi hermanita.

 ¿Hiciste una muñeca?, ¿cuántos años tenías?, ¿cómo es la muñeca?
Sí, hice una como a los 8, y después otra más grande no me acuerdo a qué edad. La primera era de una tela de algodón (tokuyo), era pequeñita, como de unos 15 cm. Y la otra la que hice después era de una tela rosada, a esa mi mamá le bordó los ojos.
 ¿Crees que tu niñez, tus juegos, tus muñecas, lo que recuerdas y has construido; tienen que ver con tu arte y su temática?
Creo que sí y que no, pero en el sentido de que todo puede haber influido, no solo los juegos o muñecas, todo tiene que ver, no necesariamente la niñez. 
Muy personalmente. Cuando veo tus acuarelas te relaciono con la Lolita de Nabokov, una niña con un monstruo dentro y Lolita es una niña que está muy conciente de esa "maldad" de ese lado oscuro, pero no deja de jugar y de comportarse como niña. ¿Qué dices de eso?
Respeto tu lectura de Nabokov, como también la percepción que tienes de las acuarelas, pero no coincido contigo en ninguna. Hay una tendencia en el espectador de ver al artista personificado en su obra, pero no es del todo real, en mi obra hay un pensamiento respecto a un tema, una lectura entre tantas. Es una relectura de lo femenino, una deconstrucción de los cuentos infantiles. El cuerpo de una niña-adolescente, tiene un poder de seducción que ella misma, en un principio, no sabe como habitar. No creo que tenga “una maldad”, los cuentos infantiles tratan de normar este cuerpo que aun es más naturaleza que razón. Mi trabajo tiene que ver con esta moral, que muchas veces condena un habitar más natural, ctónico, dionisiaco, del cuerpo, en pro de una moral más domesticadora, civilizadora.

A lo largo de tu carrera artística, desde los comienzos, ¿qué conceptos, símbolos o temáticas no has abandonado? o ¿tus intereses y fijaciones artísticas han sido siempre diversas?
Creo que soy como pluri-monotemática, es lo mismo que vuelve de una y otra forma, pero alrededor de algunas cuantas temáticas que siempre son las mismas, depende por donde entre siempre termina como conectándose, o ampliándose, es como una gran red, que se interconecta. En la primera serie que trabajé Yocasta, Yo casta, yo castro, me interesaba trabajar sobre lo materno como un rol castrador, devorador pero a la vez nutricio. Después de estos trabajos inicié otra serie con niñas en su rol materno sin tener aún el cuerpo para ello; en estas piezas exploraba la maternidad como algo aprendido pero también como un cuerpo y una naturaleza en palpitación. Y ahí viene Caperucita la Más roja, donde comienzo a trabajar más seriamente con el imaginario colectivo de los cuentos infantiles. En la serie del Olor del Clan trabajé sobre las relaciones humanas y sus ritos de pertenecía, sobre la familia, sobre el destino que esta tiene para nosotros. En Amorte me interesaban las relaciones de pareja, la promesa de amor, como una condena, el amor sostenido a costa de partes muertas. Es a lo largo de todas las series (YocastaCaperucita la más rojaEl Olor del ClanAmorteCindirella Ending) que hubo siempre búsquedas que cruzaban todo; es decir: el cuerpo, la identidad, los fluidos, el otro, las relaciones de poder, la animalidad, la naturaleza, lo femenino, la violencia, las relaciones humanas, la maternidad, las relaciones de victima victimario, lo ctónico…

¿Te gusta provocar?
Mmm, no sé. Creo que no. Me gusta que algo pase. No sé si sea provocar la palabra, quizás me interesa más que se produzca un pensamiento, un sentimiento, una complicidad callada.

II

En esta parte II, hay un breaking point. Mis siguientes tres preguntas nos llevaron por otro camino; las preguntas y el tiempo que pasaba entre la formulación de estas y su correspondiente respuesta, a veces días después. Entonces, Alejandra, antes de contestarme, me escribió contándome sus inquietudes. De repente la entrevista dejó de ser entrevista y se convirtió en una conversación separada por los mismos intervalos de tiempo.

Paola querida, he escrito y borrado muchas veces estas últimas preguntas que me has mandado, mucho que decir, y a la vez muy polémico, al final he decidido poner algo muy sucinto. Esto es algo extra entre tú y yo, me da curiosidad: ¿por qué las preguntas? tú lees en mi obra alguna postura feminista, ¿cuál?, ¿por qué? (jaja, ya sé, no se vale que yo haga preguntas) pero es que de verdad, me da curiosidad, es un tema recurrente en las entrevistas. Siento que en mi trabajo podría haber, más bien, una postura que critica el feminismo de los 70s. .. Pero claro esa es mi percepción…

 Ale, ¿eres feministas?
Creo que no.

¿Por qué?

No me considero feminista. No me gusta encajonarme en ningún “ismo”. Simpatizo con algunas ideas que plantea el post feminismo.

 ¿Tu arte tiene algún compromiso?, ¿cuál?

Un compromiso conmigo.

Ale, voy a confesarte que sabía que ibas a tener un poco de conflictos con estas preguntas, por lo que vi en tu entrevista en el programa cultural El Escaparate; pero te explico por qué te las formulé. El tema de género, es mi interés principal este tema al hacer las entrevistas, a Rodrigo Bellott también se lo pregunté. No es mi intención hacer polémica, para nada, es comprender por qué "feminismo" es una palabra que crea rechazo; si es que sucede este fenómeno o no. Quiero saber cómo los artistas o las personas que generan conciencia crítica y conocimiento, perciben el feminismo y qué tanto les importa y qué tanto no les atañe la cuestión de género. Pero de ninguna manera mi intención es emitir algún juicio de valor sobre las respuestas de cada uno; es simplemente investigar.

Con respecto a tus preguntas, que por cierto me encantan y me gustaría ponerlas en la entrevista, si me das permiso, (en estas entrevistas se vale todo)...

Sí, leo tu obra desde el feminismo, pero ahí está el gran problema que planteo y es, básicamente lo que me interesa. Has hablado de tres feminismos: el feminismo de los 70, el feminismo digamos "general" y el post feminismo. Ahora, ¿de qué hablamos todos cuando hablamos de feminismo? Tú dices que criticas uno, pero que simpatizas con el otro. Quizá yo leo tu obra desde mi propio concepto de feminismo, y quizá si lo conversamos, estamos plenamente de acuerdo en nuestras acepciones. Ahora, tal vez sientes que no estás logrando tu intención, es por las mismas razones que yo te estoy haciendo esta entrevista. De todos modos, creo que para el arte, esto es secundario, que tú arte y mí literatura, digamos, no son feministas, simplemente son arte y literatura; y que lo que vaya a generar en quien consuma lo que producimos es otra cosa. En todo caso lo que me interesa es tu postura personal, por eso me encanta tu respuesta a la pregunta  – Por que no eres feminista.

Paola querida,  encontré algo que quiero compartirte: son citas de un texto que encontré en donde creo se aclaran temas que estamos tocando: te los copio y te paso también el link de la fuente,  (las siguientes citas son las que creo explican bien lo que también creo).

“El debate feminismo/postfeminismo, la crítica feminista a la pornografía, la reivindicación de una identidad fija o la aceptación de una identidad múltiple y ficcional, la sexualidad y lo transgenérico, el cyberfeminismo; han sido las cuestiones claves que han despertado una mayor polémica. En último término, el reto parece el de cómo abordar el feminismo en el horizonte supuestamente igualitario del siglo XXI.”
“En el foro se pone de manifiesto la polaridad esencial del debate actual: por una parte, desencanto con la rigidez del dogma feminista tradicional; por otra, reticencia a definir el feminismo como un movimiento en fase "post".”
“Cansancio del feminismo, o más bien del estereotipo de lo que significa ser feminista, pero al mismo tiempo temor ante la posibilidad de que el postfeminimo se entienda como el fin del feminismo, el punto muerto de la liberación y la igualdad."
“Pero también ven claro que el estereotipo de la feminista clásica es un corsé que la mujer de los noventa no quiere aceptar. Así por ejemplo, las mismas componentes del CAE continúan: "Se debe acabar con el mito de la "feminista", en la medida en que esta palabra refleja la lucha en un núcleo exclusivo de marginación. Y puesto que, además, no existe la "mujer" genérica, como una categoría universal".”
“Incluso las mismas Guerrilla Girls reconocen el postfeminismo como una manifestación positiva a favor de la pluralidad y la diversidad. "Bueno -afirman-, si piensas en el postfeminismo como en un pluralismo, entonces quizás estemos en un momento postfeminista porque, en efecto, existen muchas maneras de percibirlo". Es cierto que los términos no son la cuestión que más debe importarnos. Pero el esfuerzo de una generación por describirse a sí misma, por mostrar las diferencias respecto a otra anterior, es un indicativo de que una época siente que se han producido importantes modificaciones en la conciencia del "estar" mujer en el mundo actual. Negarse a aceptar las nuevas circunstancias puede no ser más que un estúpido prejuicio. Avancemos en algunos puntos polémicos y, para mí, reveladores de los cambios.”

“Creo que las artistas, las teóricas, y en general las mujeres contemporáneas, han elegido un camino en el que no se trata de invertir los roles, sino de reivindicar su capacidad de elección. Las artistas están actuando desmitificando, desajustando los valores establecidos para los géneros. Están haciendo herencia y memoria futura de su propia experiencia -construcción performativa de la "norma" diría Judith Butler- para disfrutar de la palabra por derecho propio, para dar rienda suelta a su propio placer.”


III
En esta parte III, que sigue siendo una conversación, se dilucidan algunas conclusiones.

Ale, he vuelto a leer el artículo que me pasaste y el último párrafo, me ha dejado un leve sabor de tristeza.
“La experimentación que podamos hacer desde la teoría y la práctica feminista sobre las transformaciones del género iluminará nuevas formas de estar en el mundo. Pero al final, será siempre una decisión nuestra, íntima de cada uno de nosotros, respecto a nosotros mismos y respecto a los otros/otras. La lucha más encarnizada, más amarga, de deseos y renuncias, será silenciosa.”
Ese último párrafo es la libertad. A eso me refería cuando te hablaba de los “ismos”. Es lo que pasa ahora con todos ellos, no solo con el feminismo.

Sí, sí, entiendo. Al  mismo tiempo, el texto reafirma el feminismo y  trata de eliminar, cambiar o aclarar el concepto; tal vez renovarlo.
Sí, es eso. El concepto hoy en día está en construcción, pienso yo. Intenta desafanarse de una carga ideológica que tuvo, por los hechos antes ocurridos.
 Deconstrucción.. HAY QUE DESTRUIR TODO.
Es por eso, también, el conflicto con tantas mujeres que no quieren ser feministas.
Ale, muchas gracias por tu tiempo y por esta linda conversación, que creo, es solo el comienzo de una gran destrucción.


la entrevista completa  aquí



Paola R. Senseve Tejada nació en marzo de 1987 en Cochabamba, Bolivia. Vive en Santa Cruz de la Sierra hace más de 20 años. Es egresada de la carrera de Psicología en la UPSA. Tiene dos libros publicados: 
Vaginario, ganador del II Premio nacional de escritores nóveles de la Cámara del libro y Petrobrás (2008); y Soy dios, ganador del Premio nacional de literatura Santa Cruz de la Sierra en la categoría de poesía (2011).